21 diciembre 2009

No hay que dar por el pito más que lo que el pito vale.

Muy claramente no era penal. Los árbitros estudian cómo no comerse simulaciones y la jugada del Nani es igual a la primera cosa que te muestran de lo que no es un penal, cruza una pierna por detrás de la otra y se zambulle. Lo vimos todos. Lo del árbitro no fue un error, cobró penal sabiendo que no lo era. Para que no quedaran dudas, echa a Vassallo que casi ni le había protestado.

El tipo no puede dirigir más, la primera duda que hay es si le pagaron antes o después, dice Tío Pumba. La segunda duda es si le pegó a Román o no. Es probable que lo haya empujado y después Román teatreó un poco. Volviendo al árbitro, para completarla, echa a jugadores de boquilla sin mostrar tarjeta, lo cual hace todo más sospechoso.

En fin, parece que este fue nomás el último provincial y tal vez no haya mucho que lamentar.

Abrazos.

11 diciembre 2009

Somos campeones otra vez



Estamos tristes porque el miercoles quedó eliminado el Rubin Kazán, pero miren esto:


El equipo de cuarta división de Atlético Santa Rosa se coronó ayer campeón del Torneo Clausura de la categoría, en la zona norte de la Liga Cultural de fútbol. En la final, el Albo superó por la mínima diferencia a Belgrano, en el encuentro final disputado en el Nuevo Rancho Grande, y así se erigió en el mejor de la divisional, ya que también había ganado el Apertura.

Santa Rosa, dirigido por Gabriel Perazzi, encontró el gol del triunfo a los 6 minutos de la primera etapa por intermedio de Ezequiel Andrés. La rápida apertura del marcador le permitió al Albo jugar con más tranquilidad, aunque como viene sucediendo en los últimos partidos, el mayor nerviosismo proviene desde las tribunas por parte de los padres de los jugadores. Con el correr de los minutos, el juego se volvió friccionado. Esto le costó al Tricolor, que terminó jugando con diez.
El cierre del encuentro marcó la consagración y el festejo de Atlético Santa Rosa, que al igual que en el Apertura (donde le ganó a All Boys), dio la vuelta olímpica en condición de visitante.



Vuelta de vuelta. Felicitaciones, abrazo, felices fiestas.

30 noviembre 2009

La hazaña de Villa Iris

Un día como hoy, hace exactamente un año, con goles de Andrágñez e Ibanbargoitía, con Pundang en el arco, Santa Rosa eliminaba a Rampla Juniors empatándole 2 a 2 en el segundo suplementario del alargue en Villa Iris. El partido tuvo de todo, grandes jugadas, grandes cagadas, disturbios, calor achicharrante, comedia y drama. Qué lindo que fue. Gracias por tanto, perdón por tan poco. Nuestra crónica fue esta.

Abrazos.

04 noviembre 2009

Amargo cero a cero


Messi, jugá bien, la puta que te parió
, grita Tio Pumba desde la primera fila de la platea. Messi lo oye y, sorprendido, se da vuelta. Tío Pumba se acomoda la bufanda para que le tape la nariz, y mientras tanto, nos dice: yo lo puteo, pero lo quiero. Estamos en Kazán, siempre en viaje.


Рубин Казань 0 - Barcelona 0


El partido se jugó en el Estadio Central de Kazán, con una sistencia de 30.000 espectadores. Empezó a las seis y media de la tarde, el cielo estaba despejado y la temperatura era de cinco grados bajo cero. El Rubin jugó con su clásica camiseta morada y pantalones moradas. Barcelona jugó con camiseta amarilla como Uriburu, pantalones azules y medias amarillas. Los árbitros, pantalones negros y buzos blanco manga larga. Los dos arqueros tienen pantalón largo como el Mono Michelena. Todos usaron guantes de abrigo, menos Dani Alves.


Kazán fue fundada como puesto fronterizo de Bulgaria del Volga. Durante los siglos XIII y XIV la ciudad se convirtió en la capital del Kanato de Kazán constituido bajo los auspicios de la Horda de Oro. A partir del siglo XV pasó a ser la capital del Kanato de Kazán. En 1552 la ciudad fue conquistada por Iván el Terrible y el janato pasó a formar parte de Rusia. En 1708 se convirtió en la capital de la provincia de Kazán. Hoy tiene un millón y medio de habitantes y un equipo: el Rubin Kazan, que fue el último campeón de la Liga Rusa, y es el primer equipo que la gana y no es de Moscú. Hasta hace seis años jugaba en la B. Ahí juega el Chori Domínguez, de 10, y el Colo Cristian Ansaldi, de tres.

Al lado de la cancha quedan restos de la nevada de la mañana. Luego de que pasan por los parlantes el himno de los chanchos ("The chanchos / the chanchos") los equipos entran a la cancha. Los jugadores se ve que tienen algún tipo de aceite aislante con la que se hicieron masajes, les brilla la piel. Cuando empiecen a correr, cada uno será una pequeña pava hirviendo, escupiendo volutas de humo por la boca.

Messi tiene mucho frío, usa un cuello de tortuga azul. Piqué usa los pantalones cortos, pero abajo usa cancanes negros. Dani Alves, en cambio, juega de manga corta. Los jugadores de Barcelona mueven mucho la pelota y se juntan, pero es para no congelarse. Se nota igual que el Barcelona es mejor equipo, pero nosotros hinchamos por el Rubin Kazan. No sé qué harían ustedes si estuvieran rodeados por treinta mil tártaros que han estado chupando vodka desde las dos de la tarde, y ya son las siete.

Lo más grosso del primer tiempo es una jugada que vemos ni bien empieza, pase de Messi a Imbrahimovic, que entra sobrando y libre por el ángulo izquierdo del área, patea cruzandola, la pelota lame el poste derecho y se va afuera. Mucho más tarde, a los 40, juegada preparada del Barcelona, un tiro libro peligroso en que no patean sino que la pasan: Iniesta queda cara a cara frente a nuestro arquero, que lleva el número "77" en la espalda. Pero Iniesta le acierta al tobillo y se lo pierde.

El primer tiempo medianamente nos entretiene, pero el intervalo se nos hace largo. Tío Pumba quiere comprar choripanes, pero no hay. En una punta del estadio, un señor con una conservadora vende cervezas. Tío Pumba y Papá de Milton se preguntan para qué mierda quiere la conservadora. Papá de Milton dice: pidamos café, seguro que nos van a entender. El señor de la conservadora no nos entiende y nos da una cerveza, bien helada, a 12 rublos. Todo cuesta 12 rublos.

Volvemos a nuestro lado, que es en la parte este del Estadio, la que no tiene techo arriba. "Está refrescando", dice Tïo Pumba, envuelto en una frazada que trajo del hotel "Giusseppe" para cubrirse. Papá tira el dato de que en Kazán, la temperatura promedio máxima del mes de Noviembre es de dos grados bajo cero.

En el segundo tiempo el partido se plantea monótono y nosotros nos tabicamos en una línea de cuatro y una línea de cinco en el medio. El Chori Domínguez queda "adelante", o sea, más o menos a la altura de la mitad de la cancha. El Barcelona empieza a pelotearnos pero sin generar jugadas de riesgo claro. Juega prolijito, por abajo. De nuestro lado solo hay pase largo que le cae al pecho a Bukharov, pero no la puede parar bien y el arquero llega antes. Irina, la novia de Tío Pumba, explica que el empate les conviene. Dice: "perdimos de visitante contra el Dinamo en la primera, empatamos de local con el Milan en la segunda, le ganamos de visitante a Barcelona, 2 a 1, en la tercera, pensábamos llegar acá con cuatro puntos y tenemos cinco si empatamos".

Un ratito después, el Barcelona se arma despelote, pase del Chori y otra vez Bukharov queda cara a cara pero Vitor Valdez llega antes, es muy rápido de piernas. Luego entra Henry, que tiene una sola que le cae de sorpresa entre las piernas y no llega a verla, pero era adentro del área chica. Después Messi le da un muy lindo pase, y Henry se cae de culo cuando intenta pegarle entrando al área.

Faltando un minuto, los rusos cantan algo así como "Chilavert, chilavert". Nuestro arquero, el número 77, empieza a hacer tiempo y Chicote le muestra la amarilla. Así, a las boqueadas, termina un partido, feo feo. Frío, frío. Los jugadores del Rubin festejan y se abrazan, los del Barcelona se van casi sin saludar, cagados de frío y un poco preocupados, si no le ganan al Inter en la próxima se les va a complicar mucho.

Nosotros tenemos que volver al hotel Giusseppe. Tenemos que tomar un trolebús que nos va a cobrar doce rublos, pero no sabemos qué línea tomar. Subamos al primero que pase, dice Papá de Milton, al menos vamos a estar bajo techo y a algún lado vamos a ir. Los rusos que están al lado nuestro siguen cantando por Chilavert. Quién nos manda a venir a Kazán, decime, quién, hacernos mala sangre.

Un par de horas espués, ya en el hotel, con una bolsa de agua caliente en el cuello, pensamos: menos mal que ganamos el ascenso en el campeonato, si no no estaríamos acá, estaríamos renegando con la ingranta Copa Presidentes.

Abrazos.

10 octubre 2009

04 octubre 2009

El último campeón albo del año.



Dice AUT: SR terminó con cinco victorias y un empate la recta final en el certamen, ya que goleó 5-0 y 5-0 a Unión de Riglos en cuartos de final, superó 4-2 y empató 2-2 con Mac Allister en las semis y superó 1-0 a All Boys en los dos juegos de la definición.

Los nombres del campeón fueron Jonathan Rosales; Juan Colazo, Jesús Loustanau, Alexis Andrada, Guido Barbero, Brian Tapié, Andrés Exequiel, Sebastián Vargas, Juan Pippia, Emiliano García, Alexis Rosane, Juan Khun, Leonardo Andrada, Nicolás Herrera, Julio Martín y Mateo de la Serna. El técnico es Pablo Perazzi.





Las fotos con las que hicimos el puntillado las sacamos del face de G. A., siempre firme junto al pueblo albo.

Pueden hacer click sobre las imágenes para agrandar.

Últimas noticias




La nota, acá.

06 septiembre 2009

La muralla verde amarelha

Un mes y tres días después del último partido que vimos, Unión Acha con Santa Rosa, volvemos a una cancha de fútbol. Ahora Pumba, papa de Milton y Milton están en la tribuna de la calle Génova, en el borde de la segunda bandeja, atrás nuestro está el tablero electrónico que dice: "Claro" y "Vamos Argentina". Es en la cabecera del lado para donde atacará argentina en el primer tiempo. Abajo, una fila india de 25 hombres. Seguramente estamos saltando, pero nos parece que estamos en el aire, y que en cualquier momento nos caemos de cabeza, para abajo. Está por empezar el partido más importante del mundo.




Argentina 1 - Brasil 3


El partido se jugó en el Estadio "El Gigante de Arroyito" de Rosario. Asistencia: 0 espectadores de All Boys hasta que nos demuestren lo contrario, 3 espectadores de Santa Rosa. La temperatura era de 15º C. Argentina jugó con camiseta albiceleste como Rácing, Brasil jugó con camiseta amarilla como la de Uriburu.

Abajo hay un equipo de morochazos altos con un blanquito que lleva la diez en la espalda. Del otro lado, vemos a Andújar; Zanetti, Seba Domínguez, Otamendi y Heinze; Maxi Rodríguez, Verón, Mascherano y Dátolo; Messi y Tévez. En el medio, tres colombianos vestidos de rojo los separan y los dirigirán durante el partido más importante del mundo de 2009, y el segundo partido más importante para nosotros después de la revancha de Santa Rosa - Campos.

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Seguimos en el aire cuando sentimos el primer avance, una jugada que ni sabemos como se genera, y que sin verla parece que está cerca de ser gol. La valancha nos deja bien ubicados y así vamos a estar los próximos 100 minutos de nuestras vidas. Cuando se nos va la emoción empezamos a ver el partido más cerebralmente, un poco embolados con los arlequines que teenemos de vecinos de lugar.

Vemos el partido y lo comparamos con la Copa Presidentes. La impresión es que los jugadores e mueven más o menos parecido, pero que la pelota circula al doble de velocidad. Lo hemos visto correr a Kaká a todo lo que de y no es más rápido que Joaquín Susvielles, pero Brasil te arma un contraataque en 6 segundos y cualquier equipo nacional, de la división que sea, necesita por lo menos 20.

Tenemos la defensa de Brasil cerca porque Argentina ataca, y entonces vemos a Maicon, Lucio, Luisao y André Santos. Y se nos llena el culo de preguntas. Para que se den una idea, es como si Pablo Alanís estuviera jugando dentro del físico de Adrián Pundang. Los tipos son superveloces, grandotes, tranquilos, juegan como anestesiados. Impresiona el hecho de que ni se miran entre sí y que están siempre bien colocados. En el mano a mano se los puede gambetear, pero se ubican de modo tal que después de la primera gambeta habrá que poner freno y lateralizar, no se puede hacer ninguna jugada vertical al arco. Messi lo intentó 40 veces y no pudo. Se mueven coordinados como si tuvieran un hilo encima y fueran en realidad los brazos y las piernas de un mismo cerebro.

Mirando a Argentina, pensamos a ver a qué jugadores se parecen. Otamendi es un poco Fernando González, Heinze es un poco Pablo Alanís y Dátolo es un poco Gaby Sayago. El resto no tiene equivalencias. Pensamos que en un partido de super estrellas, la calve la tiene el jugador más humilde: Argentina no podrá hacer mucho ni con Tévez ni con Messi, ni con Verón, el hombre es Dátolo, Argentina va a jugar como juegue Dátolo. Y es un poco triste que Argentina depende de un jugador de quien nadie se sorprendería si estuviera jugando el Nacional B. Dátolo alterna buenas con malas, pero es el único que no parece estar en el radar de los custodios amarillos, se mueve como si jugara en otra cancha y en otro partido, Dátolo es nuestra esperanza.

Mientras pensamos todo esto hay un tiro libre para Brasil, un morocho que salta solísimo y cabecea la pelota adentro. Tïo Pumba dice no fue gol, el árbitro cobró algo, seguro, si no no puede haber saltado ese negro alto sin que tuviera a nadie a dos metros alrededor. Pero sí: la mitad de los jugadores se fue para atrás pensando que el centro iba pasado, la mitad se corrió adelante para anticipar, Maicon se qudó donde estaba, quedó solo, saltó y cabeceó. El que perdió la marca se Seba Domínguez, porque Maicon amagó para un lado y después volvió. Brasil uno, Argentina cero.

Después vemos que Argentina tiene una gran zona muerta, apagada, gris. Mascherano, Verón, y, sobre todo Maxi Rodríguez. Da la sensación de que Argentina no le va a hacer un gol a Brasil nunca. Nos preguntamos si eso es mérito de los cuatro defensores morochos o defecto nuestro. Pero los vemos jugar tan bien, que creemos que no. Son impasables por abajo, insuperables por arriba. Y poner más gente arriba es al pedo, cuanto más gente haya, menos espacio y mejor para ellos.

Luego vemos la segunda jugada de Brasil. Tiro libre, rebote, nadie sabe muy bien donde está la pelota hasta que un brasileño la encuentra y la pasa, otro le pega al arco fuertísimo y Andújar teiene una reacción doblemente fantástica: fantástica por como le funcionan los reflejos para estirar la pierna y evitar el gol, fantástico es el pase que le hace al 9 dejandole la pelota suavecita y baja para que lo ajusticie.

Brasil dos llegadas, dos goles. Parece un partido de cuando Santa Rosa tenía mala suerte, pero esos eran partidos de la B o Copa Presidentes, donde si vos ibas y tenías paciencia, el rival a la larga iba a cometer algún error. Los cuatro morochos del fondo, apenas algún ful que con buena voluntad nos da el árbitro Ruiz. Y una chance más, en la tercera llegada de Brasil, donde Andujar encuentra una pelota que ciertamente no estaba buscando, porque el pensaba que le tiraban el centro y a todo esto ya le habían cabeceado.

Al empezar el segundo tiempo Argentina cambia un fantasma por otro: sale Maxi Rodríguez, entra Agüero. El partido sigue jugándose todo el tiempo en el campo de Brasil, en la mitad que nos queda más lejos. Pero no hay chances obvias de Argentina, y la tribuna empieza a festejar los corners, la última esperanza de un hincha desesperado. Al pedo, decimos nosotros, difícil que estos morochos pierdan por arriba.

Igual Argentina muestra voluntad. Los hemos visto correr y han puesto huevos. Los jugadores argentinos estaban corriendo todo el tiempo, pidiéndose la pelota, hablando entre ellos, enchufadísimos. Los brasileños distantes, callados, haciendo mucho menos gasto, pero impenetrables.

A los 20, nuestro jugador fetiche Dátolo recibe un pase de Verón y se tiene fe por tercera vez. Antes había tirado desde afuera dos veces: una lejos, otra cruzada y baja, cerca. Esta va casi al ángulo, sorprende al arquero, confirma nuestras sospechas: los brasileños no tienen a Dátolo en el radar y lo dejan patear, Dátolo es nuestra mejor chance. Dependemos de un jugador del Nacional B. Pero si la historia va a cambiar, será Dátolo quien lo haga, y ya hizo la mitad del trabajo. Pero un ratito después, ustedes lo habrán visto, Kaká la saca para arriba y Otamendi demuestra que el también tiene un poquito de Fernando González. Se distrae mirando a la pelota, Luis Fabiano le saca dos metros y Otamendi no le va a poder hacer ni foul. Luis Fabiano toca la pelota una vez para acomodarla y otra vez para cerrar el partido. Argentina transcurrirá el resto del juego jugado, a pesar de todo, razonablemente bien. No se puede decir que no lo hemos intentado.


Pero lo que ves es lo que hay.

Argentina no ha jugado mal, y aún así no estuvo ni siquiera cerca de ganar un partido que se moría por ganar. Brasil, de visitante, nos ganó sin despeinarse y pudo golear. Mañana Brasil va ir y capaz pierde con Perú, pero es porque no les importa. Cuando sea el mundial, ¿quién le gana a Brasil? ¿como mierda se hace? Milton cree que la única chance de que salga campeón otro equipo es que Brasil se cruce con algún equipo inferior al que le juegue relajado, un Perú pero de Europa, pero con algún jugador muy inteligente y todos los demás muy concentrados. Así fue que Brasil quedó eliminado en 2006, contra la Francia de Zidane. La única alternativa es tratar de jugarle de contra a Brasil, pero hay que hacerlo bien, sin errores, sin Otamendis ni SebaDomínguez, si no no vivís para contarlo.

Maradona tiene templanza y se hace cargo, y Argentina va a clasificar. Pero, mientras tanto, Argentina necesita tres buenos defensores de nivel internacional, que hoy no tiene. El mundial que viene no será el mundial de los messi, robinho y las jugadas firulete de playstation, será el mundial de los zagueros, de los relevos en cobertura, de las rutinas defensivas. No parece ser el mejor mundial para un equipo que dirige Maradona.

Y Brasil tiene tal vez los ocho mejores defensores del mundo y es por eso que, si nada raro sucede, si no la pifian, Brasil va a salir otra vez campeón del mundo y todos vamos a jugar por el segundo puesto. Lo que nos deprime no es que hayamos tenido mala suerte hoy (que la tuvimos), lo que nos deprime es que no se nos ocurre cómo carajo se le puede ganar a Brasil, cómo se va a tirar la muralla verde amarelha, salvo que sean ellos quienes se ocupen de perder el partido.

Es 5 de septimbre. Un día como ese, pero de 1993, Argentina perdía cinco a cero con Colombia en el Monumental. La hinchada cantaba "Maradona, Maradona". El grito era un reclamo y una medida de protesta. A partir de entonces, cada vez que un equipo argentino jugaba mal, las tribunas cantaban Maradona Maradona. Cuando Maradona asumió como DT, Papá de Milton se preguntaba qué podrían cantar las tribunas cuando estuvieran disconformes con la selección de Maradona. Ayer hubo una primera respuesta: las tribunas cantaban olé olé olé, brujá, brujá. Nuestro ideal futbolístico se degradó de Maradona a Verón. Así estamos.

Abrazos.

03 septiembre 2009

Santa Rosa 1 - Che Guevara 0

El partido se jugó en el Estadio "Alberto Bulleri" ubicado en el predio de la ruta 5 de Santa Rosa. Se jugó sin público y sin policía, por decisión de la Liga. La temperatura era de 14º C y el clima estaba nublado. El gol lo hizo Marcelo Constantino a los 20 minutos del segundo tiempo. Antes no lo dejaban subir a cabecear, ahora sí, y aprovechó. Aparte de Marcelo, las figuras del partido fueron Fernando González, medio de cinco, y Gaby Sayago. Los jugadores, que no están entrenando, fueron convocados por teléfono por Condorito el día anterior ("¿Tenés algo que hacer el míercoles a la siesta"?). El albo formó con Michelena; Viseiro, Costantino, Peralta y Sica; Arrieta, Fernando González, Gabriel Sayago y Angel González; para acoplarse al rival, la delantera fue la doble Che: Chavero y Cheché. Hubo un solo suplente, el arquero Herrrero, que entró en el segundo tiempo. Suerte que fueron todos, si no Herrero terminaba jugando de wing. El Che Guevara no jugó con su primer equipo, sino con los juveniles que juegan la Presidentes. El partido fue de trámite desparejo pero merecimos ganar. Disculpen si la calidad de la crónica no es la de siempre, escribimos esto adentro de una carpa iglú, vinimos a Rosario con Papi y Tío Pumba en el Torino Azul, estamos en la cola y esperamos para comprar las entradas. El sábado vamos a llevar una bandera de Santa Rosa al Gigante de Arroyito, van a ver que trae suerte. Bienvenido, Che Guevara. Hasta la victoria siempre. Abrazos.

25 agosto 2009

26 de agosto

...

Un día como hoy, pero hace dos años, el Albo volvio al barrio.

La reinauguración del Mateo Calderón es, para Milton, la refundación del Club, y una mañanita histórica.

Se había programado con acto para el sábado 25, pero llovió. Se hizo entonces el Domingo a las once, si no nos acordamos mal.



Miren cómo estaba la cancha.




El rival fue Guardavidas (que iba a terminar siendo campeón de la Copa) y le ganamos 2 a 0, con goles de Walter Nicollier y Juan Abaca.

23 agosto 2009

La Copa se mira y no se toca

Que quede claro, nosotros somos hinchas de Santa Rosa y punto, no tenemos doble camiseta.

Pero es imposible no mirar la Copa P., y saber que cuando miremos las formaciones el lunes nuestro corazón, vacante en este semestre, se reparte un poco entre Sarmiento, Anguilense y Macachín, incluso un poco de Villa Germinal, donde ha ido Oscarcito Bravo.

A todos ellos, mucha suerte y abrazos.

PD. Tio Pumba conseguio entradas para que vayamos a Rosario a ver Argentina Brasil, así que va a haber crónica de Milton desde el lugar de los hechos. También estamos ahorrando para Sudáfrica, pero ojo, antes tiene que clasificarse la selección. Si eso pasa, el año que viene, hacemos la novela del mundial.

09 agosto 2009

Postales del bicampeonato.

En un domingo sin fútbol que nos interese, mientras tomamos mate con bollitos, mientras esperamos el partidito de yapa con el Deportivo Che Guevara, miramos de vuelta la libretita del Tío Pumba y hacemos cuentas y memorias.

- Santa Rosa hizo 44 goles. Catorce goles más de los que pensábamos que iba a hacer. Hicimos 17 goles en el primer tiempo, 27 goles en el segundo. 20 goles de local, 24 de visitante.



Civ, arco de la calle Civit. Am, arco de la calle Ameghino. FM, fuera del Mateo.
PT, gol en primer tiempo. ST, gol en segundo tiempo.


- Santa Roza hizo 39 puntos. 19 de local, tomando como perdido el partido contra Campos, 20 de visitante. Son cuatro puntos más que los que pensamos que necesitábamos para salir campeón.

- Nos metieron cinco goles. Dos de tiro libre (Campos, Pampero). Uno de penal (Sarmiento primer partido). Sólo dos goles de jugada: Guardia y Sarmiento segundo partido. En ninguno de ellos hubo algún grave error de la defensa.

- El gol más lindo. Jesús Andrágñez, gol número 2 ante Unión Amistad. Gambeta de pie a pie entre tres entrando diagonal al área, el defensor pasa de largo y se cae de cabeza, el arquero se come el último amague y la pelota pasa lejos de él cruzada ante el segundo palo. Un gol ronaldesco.

- Los goles más gritados, premio empate entre Jesús Andrágñez (el gol del 2 a 1 contra Sarmiento en Villa Elisa) y Joaquin Susvielles (el gol del 3 a 1 en el Mateo contra Campos). El que queda en la retina es el primero, por esta tremenda foto al óleo.




- El gol más importante. Esto va a generar polémica y necesita una explicación. El gol más importante fue el de Coqui contra Sarmiento en la primera rueda. Recuerden que veníamos de empatar en Anguil, que no habíamos hecho muchos goles en partidos, que Sarmiento y Campos habían ganado en la primera fecha. Recuerden que íbamos perdiendo y con un jugador menos. Si lo dejábamos manejar el partido, Sarmiento iba a aumentar la ventaja. Y un comienzo con cero puntos en dos partidos hubiera sido desesperante. Antes de que todo eso se nos subiera a la cabeza, con el equipo muy tocado, a los diez minutos del primer tiempo Gaby Sayago hace una jugada individual, desborda por izquierda y tira un centro a la cabeza de Coqui. En todo el campeonato, Santa Rosa sólo estuvo atrás en el marcador durante ocho minutos, los ocho minutos que terminaron con ese gol. Milton cree que todo hubiera sido muy distinto sin ese gol.

- Menciones especiales: los dos goles de Pablo Alanís, el gol de Cartucho Maidana, el tiro libre contra Sarmiento de Martín Montigni, el gol penal de Marcelo Constantino.

- Frío / calor. El 12 de abril, en Ataliva Roca: 38 grados a la sombra. El 17 de Mayo en Toay, 10 grados -y lluvia-.

- Camisetas. Un partido con camiseta rayada albinegra (el debut en Anguil). Dos con negras (Sarmiento, segunda fecha, Unión Acha, última fecha). Todo el resto con camiseta blanca y pantalones blancos.

- Expulsiones. Montigni 3, Oscarcito Bravo y Fernando González 2, Cartucho Maidana y Mario Ibanbargoitía 1.

- Jugadores. De un plantel largo, de más de 30 chicos, 18 fueron titulares en algún partido.


- A todos ellos, más a los que entraron o entrenaron en algún momento, Milton les agradece y los abraza con las dos manos. Les desea suerte y los va a extrañar, hasta que nos volvamos a ver.

- Milton está bueno y tiene que agradecer a todo el mundo: a Mario Chávez que sacó fotos, a Facundo B., a Dezeo que dio todos los equipos, a Coller que hizo historia leyendo una vez el blog al aire y con quien hicimos las paces, al gran Kelo Quevedo y la 90.1 por seguir el fútbol en vivo siempre, a Panza y Agustín de Goles Pampeanos, a Guille, a Martín y a Gonzalo, al Grupo Musical Caramelo, gracias doy a la desgracia, y a la mano con puñal, porque me mató tan mal, y seguí cantando.

- Cantando al sol, como la cigarra. Santa Rosa salió campeón dos veces. Salió campeón en la cancha, con 44 goles, 39 puntos, 18 jugadores titulares y todo lo que vimos. Pero también sale campeón afuera. Recupera una mística, un relato, arma cosas. Genera cultura: videos, arte, fotos, leyendas, música, letreros, banderas, pirotecnia, eventos. Milton escribe la novela del ascenso. Gaby Sayago llama a la radio y, recaliente, se queja contra el tribunal de la Liga. Mateo Calderón va a todas las canchas y cumple con su parte. Un boludo arruina el cartel de la esquina escribiendo fuera servi trinitatis y dos dias después, el graffitti se tapa. Por primera vez se ve en la ciudad el festejo espontáneo de un equipo que no ha jugado. Todos le mandamos fuerza al gran Mario Montigni. Son pequeñas anécdotas de una pequeña institución, que con sus pequeños héroes, recupera autoestima, tiene rituales y cábalas y amor propio. Santa Rosa está en primera porque fue el mejor de la B, y está de pie, por todo lo demás. Gracias por este inolvidable bicampeonato, y fuerza Mario.

02 agosto 2009

El capítulo final

Tío Pumba llama a sus amigos de Acha y pregunta si hay garantías. Sí, le dicen, no pasa nada, esta es la ciudad de la amistad. Entonces no damos crédito a las amenazas y no vamos en helicóptero, vamos en el Torino azul.

En el viaje discutimos sobre la decisión de no jugar la Copa P. Milton está triste, y piensa que cada cosa que pase hoy será la última cosa que pase en el año.

Papá de Milton comprende la decisión: hay fatiga de materiales, necesidad de un parate, está bien que la foto quede congelada en esta vuelta y en este buen sabor de boca. Y de paso nos vengamos: si la Copa P. nos dio la espalda tres veces seguidas cuando la necesitábamos, ahora que no la necesitamos, no la vamos a ir a buscar.

Milton cree que hay que jugar siempre, que es muy lindo terminar el año invicto, pero que si Santa Rosa es un club que hace fútbol, y ninguna otra cosa por ahora, parece un poco amarreta la dosis de jugar 16 partidos y hacer la plancha, por más que se haya conseguido el objetivo. Igual, será cuestión de aprovechar el descanso y, precisamente, no hacer la plancha, sino acomodar lo mejor posible un par de cosas que tenemos pendientes o en el aire, y después volver con más ganas para afrontar el gran año del futbol: el albo en primera y argentina en el mundial.

Al llegar a la cancha notamos algo. Algunos estadios tienen como arma secreta la altura; otros, el viento; otros, el césped muy crecido que quita piernas; otros, un piso desparejo que impide jugar bien; otros, la hinchada. Unión Acha tiene una cancha encajada en el medio de un médano de arena y piedras, y su arma secreta es el polvillo. Qué gigante de arroyito, Milton cree que Argentina Brasil debería jugarse ahí, victoria garantizada.





Unión Acha 0 - Santa Rosa 4


El partido se jugó en el Estadio "El Polvillo" de Unión Acha. Asistencia: 160 espectadores de Acha, 149 espectadores de Santa Rosa. La temperatura era de 16º C y el clima estaba soleado, con viento más o menos fuerte. Santa Rosa jugó con camiseta negra de mangas blancas como la que usaban los nazis en "Escape a la Victoria" (la película donde Stallone hace de arquero y que tiene dos escenas muy lindas para el hincha argentino: la parte en que Ardiles tira una bicicleta y la parte en que los nazis lo lesionan a Pelé). Unión Acha jugó con camiseta blanca con rayas verticales rojas, como las chivas de Guadalajara.

147 días después del primer amistoso con Gimnasia de Darregueira, 126 días después del primer partido oficial con Anguilense, el albo sale a la cancha formando con Michelena; Epinal, Constantino, Ibanbargoitía y Bravo; Montigni, Maidana, Agüero y Sayago; Susvielles y Andrágñez.


Mientras tanto: Guardia le gana a Campos y queda tercero en la tabla. El consuelo de Campos es que en ese partido saldrán campeones de la reserva, y sus chicos tendrán una tremenda recibida en la Virgen de Acha. El que para nosotros es el tercer mejor equipo del torneo, Pampero de Ataliva, le va a meter cuatro a Unión y Amistad. Santa Rosa terminará once puntos por encima del segundo en la tabla oficial, que serían catorce si la tabla fuera la de resultados en cancha. Sarmiento, que todavía en la segunda rueda era candidato al título, va a terminar quinto luego de ser derrotado en Anguil 2 a 1.

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Nos atrasamos un poco, porque nos cayó mal el asado que nos comimos después. Igual el partido no da mucho para la crónica, pero no porque haya sido aburrido. Si no nos ponemos exquisitos podríamos contar siete u ocho chances de gol claras en el primer tiempo. Las más claras fueron un penal para ellos, que el señor de Acha tiró afuera, y para nosotros un insólito mano a mano, con pelota dominada de ¡Mario Ibanbargoitía! que al definir mostró por qué jugaba de 6 y no de 9. También tendríamos que contar la expulsión de Martín Montigni, por exceso verbal, a los 36 del PT. La expulsión es injusta, pero a la vez, una expulsión evitable. Lo voy a decir, esto, una sola vez: Martín, comunicate con Milton y te damos los cinco consejos secretos para evitar expulsiones, incluyendo la poco conocida estrategia de la gotita de sangre.

Santa Rosa no necesitaba "dominar", o tener a su rival "en un arco", para generarse oportunidades de marcar cada vez que se lo proponía. No nos vamos a ensañar con detalles: Union fue respetuoso, no pegó mucho, tuvieron la gentileza de meter el camión regador en el entretiempo para que no nos asfixiara el polvillo, aplaudieron la vuelta olímpica al final, y tienen una buena reserva (nos ganaron tres a cero). Pero son dos equipos de muy diferente nivel: el albo, un grande histórico de la provincia, está, tal vez, a la altura de los mejores cinco de toda la liga (A y B), y Unión ha terminado último en el primer campeonato que juga en su corta historia. Y no vamos a dejar de recordar que nos hicieron un gran, gran, favor cuando le empataron a Campos en la primera fecha de las revanchas, ese traspié de nuestro rival directo nos dio mucha tranquilidad para encarar la segunda rueda.

En fin, los goles que no entraron en el primer tiempo sí entraron en el segundo. El cronómetro de Papá de Milton marca 39seg08/100 ST cuando Jesús marca tarjeta con su gol 16mo. en 16 partidos: un chicotazo bajo, cruzado. Antes y después de eso Jesús y Coqui quisieron hacer goles de emboquillada, pero siempre se les iban afuera o al costado.

El segundo gol fue de penal al mismo Jesús y luego de debatir un poco, se resuelve que el gran Marcelo Constantino merece estar en la tabla de goleadores.

El arquero de Unión -que hizo el penal, y que debió ser expulsado por último recurso, pero el juez se apiadó- se tira bien, pero la pelota va muy esquinada. Así el dos mete el gol dos, y es otra vez un momento para el álbum. Todo Santa Rosa camina a saludar a Marcelo Constantino, chico de All Boys, muy buena persona, uno de los cinco que jugaron siempre, nada más que dos o tres amarillas y prácticamente cero cagadas en 16 partidos jugando de líbero, uno de los responsables de que nos hayan hecho nada más que cinco goles en todo el campeonato.

Tío Pumba mira en su libreta la estadística de penales que pateamos. Fueron cinco y ninguno fue afuera del arco. A Agüero (contra Anguil) y a Sayago (contra Pampero) se los atajaron, Jesús metió dos (Campos, Uriburu) y Constantino se anota hoy en la lista. Total, 3 de 5.

Y en penales en contra, le preguntamos. No tiene anotado nada, pero hace memoria: Fiol lo metió, Otamendi lo pateó tres metros a la derecha, el chico de Unión y Amistad tiró un penal un metro arriba en el partido de la primera rueda, y el señor que pateó hoy la tira fuera por izquierda. El mono no atajó ninguno, pero zafamos en 3 de los 4.

Mientras pelotudeamos con la libretita el partido sigue y Santa Rosa pudo haber hecho cuatro o cinco, pero al final traerá dos pepas desde el banco: Pablo Peredo mete primero uno y después otro, los dos últimos goles de Santa Rosa en el año.

A todo esto, en este blog todavía no hemos dicho gracias a los jugadores. No lo vamos a hacer ahora, porque todavía no terminamos de decir todo. Nos queda un suplemento especial del campeonato, que vamos a hacer el domingo que viene. Nosotros tampoco queremos irnos.

Al final del partido el equipo da otra vez la vuelta olímpica, medio cortita porque tamos cansados y tal vez un poco mareados, pero no menos emotiva, porque sabemos que es la última, no la última del club, pero sí la última del año. Milton se da cuenta que es probable que estos mismos 16 chicos que entraron ayer no vuelvan a estar nunca más juntos, exactamente ellos, en una cancha, con la misma camiseta.

Es una pena, pero todo concluye al fin, nada puede escapar, todo tiene un final, todo termina. Mientras Papá de Milton canta, Tío Pumba acota: "Y olvide aquello que una vez pensaba / que nunca ascendería / nunca ascendería". Hay que congelar el momento, hay que sacar fotos en la retina. Varios jugadores terminan la vuelta al lado del alambrado y entregan y tiran sus camisetas.

El polvillo va cubriendo el estadio a medida que se van los autos y escarban en la arena. Es un polvillo liviano, que no cae, queda suspendido en el aire, los últimos rayos de sol caen de costado y el efecto es como cuando en los boliches ponen humo.
Todavía hay olor a tierra mojada, del regador.

De a poco, las bocinas dejan de sonar, y nos vamos. O, mejor dicho, volvemos.

01 agosto 2009

La solución al juego de Tío Pumba

Antes de que me puteen: yo les dije que era difícil.

Varios de las respuestas estuvieron cerca en el concepto de que eran goles.

Bueno: la lista del concurso era la tabla de goleadores del arco de la calle Ameghino durante este campeonato.

También tenemos la tabla de goleadores del arco de la calle Civit.

J. Andrágñez 6
J. Susvielles 2
M. Montigni 1
F. González 1
P. Alanís 1
C. Maidana 1
P. Peredo 1

En el Mateo se jugaron 9 partidos, los ocho en que fuimos local, más el de Unión y Amistad en primera ronda. En esos 9 juegos metimos 13 goles en el arco de la Calle Civit y 11 goles en el arco de la calle Ameghino (el arco de la popular local).

Cuando termine el campeonato y esté todo atado, les ponemos dos o tres estadísticas irrelevantes como estas.

PD. Como el concurso quedó vacante, la camiseta se la mandamos por correo argentino a un primo de Milton, fana del albo, que vive muy muy lejos, y que todos los domingos nos mandaba mensajitos preguntando cómo salíamos.

27 julio 2009

Pequeño juego de ingenio, de la libreta de Tío Pumba

Es muy difícil, pero no imposible.

Igual yo creo que nadie lo va a sacar, pero si alguien lo saca, le mandamos -al primero- una camiseta oficial modelo 2009 con manchas de barro reales del Mateo.

Jesús A, 3
Martín M, 2
Fernando G, 2
Mario I, 2
Joaquín S, 1
Sabino A, 1


La pregunta es de qué es esta lista, y hay plazo hasta el viernes a las doce. No hay pistas, ni frios ni calientes ni tibios. Respuestas a miltonalbo@hotmail.com

26 julio 2009

Capítulo 17: "I love you, baby"

Tío Pumba estaciona por última vez el Torino en la calle José Luro. Le dice a Papá de Milton: ojo, acá no se viene a festejar, se viene a ga nar. Pero Tío Pumba viene en plan de festejo y se ha vestido con ropa especial para la ocasión, lleva un jean apretado de corderoy, un blazer de pana con pitucones en los codos, una camisa blanca, una bufanda blanca y negra que le regaló Tía Irina. Al empezar el partido, veremos que no es el único que fue con saco.





Santa Rosa 2 - Guardia del Monte 0


El partido se jugó en el Estadio "Mateo Calderón" de Santa Rosa. Asistencia: 60 espectadores de Guardia del Monte , 342 espectadores de Santa Rosa. La temperatura era de 15º C y el clima estaba soleado, con vientos fuertes y arremolinados. Santa Rosa jugó con camiseta blanca y Guardia con con camiseta roja y amarilla.

El albo formó con Michelena; Epinal, Constantino, Fernando Gonzalez, Ibanbargoitía; Peredo, Maidana, Agüero y Sayago; Susvielles y Andrágñez.

Al empezar el partido se hace un remix del festejo. Hay pasillo de jugadores de las inferiores y la foto queda bárbara, para póster. Atronan los parlantes con los dos hits del momento. Con bombas y bombos. Comienza la vuelta olímpica y Milton ve que Papá de Milton llora. No, dice, lo que pasa es que hay mucho viento y me entró una basurita en el ojo, dice, mientras se seca las lágrimas. A Tío Pumba también le entró una basurita en el ojo.

Claro que después de eso hay un partido. Jodido. Antes de empezar, Papá de Milton decía que era muy importante ganarlo, y que Guardia del Monte era un rival muy peligroso. Milton cree que no es "peligroso", no te van a meter seis goles, pero sí es un equipo tenaz, ordenado. Ya veremos que, además, tenía muchas ganas de ganar este partido. El campeonato no es gratis, por eso te quieren ganar todos, por eso todos consideran glorioso un empate.

En fin: el primet tiempo se juega con mucho viento a favor de Guardia y a los dos equipos se les hace difícil armar jugadas. Los dos tendrán momentos hot para ponerse en ventaja. Santa Rosa, una apilada de Jesús que el arquero tapa y saca al corner. Guardia, un gol bien anulado por offside, en un corner. En líneas generales, partido más malo que bueno.

La segunda parte no empieza mucho mejor. Al ver el partido pensamos: menos mal que salimos campeones la otra vez, si no estaríamos muy nerviosos. Los dos de adelante quedan bien tomados y Santa Rosa no acierta con la forma de generar juego desde el medio: el pelotazo es impreciso, la gambeta no sale.

Pero sí sale el centro, el centro gol que no salió ni una vez en las 22 jugadas de pelota parada que tuvimos contra Unión y Amistad. El que lo mete es Fernando González. Fue el tercer jugador blanco en intentar empujarla en un flipper que ocurre en el área chica de Guardia a los 27. No es por el gol en sí, pero la anécdota le pone pilas a una tarde que hubiera sido un bajón terminarla en cero. Por eso, sí, se grita mucho.

Cinco minutos después, Fernando González fouleará a alguien en el medio de la cancha y será expulsado. Deja la cancha a las puteadas y no juega más en el campeonato. En un campeonato que, si hiciéramos una selección de la B, lo tendría ocupando un puesto. Vino como suplente, jugó doce partidos de titular, metió cuatro, más goles que todos salvo los delanteros, jugó siempre muy limpio, sólo tuvo dos rojas, las dos por doble amarilla, las dos contra Guardia. Y nos dio, de penal, la copa desafío con All Boys. Muy bien Fernando: sin discusión, la revelación del 2009.

Guardia, respondón, va a creer que metió un gol en un tiro libre, que el Mono agarra sobre la línea, aunque con el cuerpo adentro del arco. Guardia protesta pero el ojo de águila dice que es IN. Fernándo González se trepa al alambrado y homenajea a Michael Jackson agarrándose la ingle con toda la mano derecha, lo cual le val ser expulsado de vuelta, esta vez del corralito.

Como en varios partidos, Santa Rosa no jugó bien. Como en casi todos, no cometió ningún error. Como pasó varias veces en este campeonato, el resultado podría haber sido distinto. Pero la suerte estuvo de nuestro lado y el resultado sugiere un triunfo cómodo, aunque no lo fue. Guardia termina dejando la sensación de que es hoy el tercer mejor equipo de la categoría, si no el segundo.

Hay un cambio para darle minutos a Pablo y de paso acomodar los tantos atrás. Se va aplaudido Jesús Andrágñez. Entra Alanís, el núcleo emocional del equipo, y se dará un gustazo. A los 45 minutos, hay una jugada donde le hacen foul a Sabino y es un tiro libre peligroso. Pablo va a patear y la pelota sale muy fuerte, y va para arriba, pasa cómoda la barrera, y en ese momento, deja de subir: vuela derecho, horizontal, pega en la panza de abajo del travesaño, pica en el piso y rebota hasta la red.

El video que pueden ver en casr.com.ar muestra bien el gol pero no sirve del todo para darse una idea de lo que fue, algo que sólo pueden contar los que estuvieron ahí.

Un rayo de emoción atraviesa la cancha cuando Pablo corre, grita, brama, gol, y se remacha contra el alambrado de la platea. Ninguno dejará de abrazarlo, hay muchas basuritas en los ojos y vuelve a oirse el dale campeón en la platea. Es una bomba de estruendo al corazón, y el mejor sabor de boca para el final. En perfecto orden, entonando el himno nacional, el equipo da la vuelta olímpica. Nos sumamos todos, otra vez, ya mareados de tanto giro.

Cuando nos estamos yendo, nos damos vuelta, y vemos el último ritual, la ronda catonga con la que el equipo campeón se despide de su estadio.



Nosotros también nos vamos de la cancha, sacamos fotos y nos llevamos rosetas de recuerdo. Pero esto no termina hasta que se termina y el domigno que viene también hay que ganar. Nos queda ir Acha, pero no vamos en el Torino, sino en un helicópero, para evitar problemas a la salida, así nos sugierieron y vamos a cumplir.

Prometemos, para el domingo que viene, el capítulo final: agradecimientos, estadísticas, y conmovedoras palabras de despedida.

Abrazos.

25 julio 2009

20 julio 2009

Capítulo 16: "There´s nothing else to compare"

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Ruta 5, Km. 606. 1.14 p.m.


La larga tarde empieza muy temprano. Vamos en la ruta, salimos a la una para llegar con tiempo. Llueve y hace mucho frío así que todos tenemos puestas camperas con capucha porque el Torino se llueve. Tía Irina ceba mate, vamos en el Torino azul. Tío Pumba va distraído manejando, está construyendo, piensa en los gastos, hace sumas mentales y dice para sí: "me van a romper el culo con las aberturas". Eleva la velocidad, y pone el Torino en tercera, a 55 kilómetros por hora. Al lado nuestro nos pasan dos autos que tocan bocina. Tío Pumba saca la cabeza por la ventanilla y dice: "Qué tocás, forro". Tío Pumba dice que no, que el es hincha de Campos hoy, porque quiere que salgamos campeones jugando, pero es evidente que está otra vez nervioso. Papá de Milton sí está tranquilo y lee la revista el gráfico con la nota a Caruso Lombardi. Dice Caruso: "Prefiero ver un Tigre - Platense que un Barcelona - Real". Milton cree que Caruso Lombardi tiene razón. Estamos yendo a ver un partido en el que no jugamos, y en el que nos vamos a divertir más que un Barcelona Real.



Unión y Amistad 1 - Campos de Acha 1


El partido se jugó en el Estadio "Alberto Bulleri" de la ruta 5, propiedad de Santa Rosa, donde hace de local Unión y Amistad. Asistencia: 68 espectadores de Acha, 115 espectadores de Unión y Amistad, 38 espectadores de Santa Rosa. La temperatura era de 12º C y el clima estaba nublado, con lloviznas leves intermitantes. Campos de Acha jugó con camiseta celeste y Unión y Amistad con camiseta verde.

El albo no formó.

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En verdad no les puedo contar mucho del primer tiempo, como estaba frío y garuando nos quedamos adentro, jugamos a la generala y comimos torta rusa que preparó la Tía Irina, que es rusa, de Moscú. Tío Pumba razona que el partido tiene dos resultados posibles: cero a cero o gana campos, porque unión no le hace un gol ni al arco iris. Vamos campos, carajo, dice Tío Pumba cuando Caliva toma una pelota y patea, pero se frustra porque no es gol.

Mientras Milton jugaba al juego del gusanito en el celular, hay un centro largo de Unión y Amistad y el señor Escudero cabecea a gol. Eran las cuatro y diez de la tarde, y ahí empezamos a ver el partido. El gol sirve para darse cuenta que había mucha tensión, que Unión y Amistad quería otra vez romper las pelotas a su rival de turno, como el domingo pasado. Igual lo que quedó del primer tiempo (un cuarto de hora) nos mostró un juego agarrotado y desprolijo, de ambos lados.

En el entretiempo, Milton se queda en el auto y Tío Pumba y Papá de Milton corren una carrera del auto hasta la ruta ida y vuelta. Pero no pueden llegar ni a la ruta, y se vuelven en el auto de Mamá de Milton, que en ese momento justo venía a la cancha. Cuando llegan, los dos piden una carpa de oxígeno. Mamá de Milton los mira con reprobación, los ve todos mojados y jadeantes como perros callejeros y les dice, boludos grandes, no saben qué hacer para disimular que están nerviosos.

En el segundo tiempo sigue llegando más gente del albo, a medida que se sabe el resultado. El partido ahora es intenso, porque Campos sale jugado y presiona. La defensa de Unión no está tan fina como el domingo pasado. Pero Unión, cuando respira, suelta gente a la que les tira pelotazos largos. Una de esas veces queda Campos mal parado y Pelizero se ve obligado a foulear, se compra la segunda amarilla y el ticket para afuera de la cancha. Eran las 16:48.

Unión y Amistad se va quedando sin nafta y Campos le ve la cara a Kronemberger cada vez más seguido. Explota bien las puntas, algo que nosotros no hicimos la últiam fecha. Beloqui entra en diagonal sobrando e infla la red para ponerle suspenso al partido, Campos lo empata con uno menos y seguirá yendo.

El arquero de Campos vende humo e intanta salidas heroicas. Del otro lado, Kronemberger saca dos pelotas terribles que no se las vimos sacar en los veinte partidos que jugó en Santa Rosa, y otra más se va franeleando el palo. Unión pierde, hace y gana tiempo cada vez que puede, pero el partido es ida y vuelta. Digámoslo, Campos mereció ganar, como merecimos ganar nosotros el domingo pasado. En los últimos cinco minutos se calienta el frío ambiente. Sigan festejando empates, les gritan a nuestra tribunita; qué empates, somos campeones. Van a tener que jugar con Unión, putos. La amenaza, el último recurso de un canalla.

Papá de Milton, en respetuoso silencio, levanta los brazos, estira el dedo índice de la mano derecha y lo mete y saca dentro del círculo que ha formado con el índice y el pulgar de la mano izquierda.

Mientras tanto, Milton reflexiona sobre la curiosa secuencia de los hechos: al perder con Pampero, Campos presentó la renuncia al campeonato. Al empatar con Unión, Santa Rosa no se la aceptó. Ahora esta vez, la renuncia de los de Acha es indeclinable. Santa Rosa ha necesitado 32 puntos para salir campeón, tal como calculábamos desde la primera fecha.

El partido termina. Tío Pumba entra al vestuario local y escucha cómo los de Unión, que el domingo pasado cantaban dale all boys en el vestuario, ahora cantan santa rosa santa ro para que los oigan al lado. Son mercenarios, ustedes, dice, y le da un beso a Marquitos Rodríguez. Luego lo felicita y negocia el pago. Al rato lo vemos descargar del baúl del Torino dos cajas y se las entrega: no son los plasmas de Néstor, es un tv ranser blanco y negro y una videocasetera crown mustang que se había ganado con la tarjeta blanca en el año 96.

También mira la planilla y ve que hay un jugador de Unión y Amistad mal incluido, que si campos protesta los puntos, los gana. La prensa capitalina no develará el hecho. Pero dale, nene, protestalos, esto se escribe a las doce del lunes y te quedan como cuatro horas más para seguir llorandole al Tribunal de Disciplina.

Hay abrazos y festejos, hay una vuelta en caravana de diez autos tocando bocina por la ruta y nosotros salimos a buscar la pirotecnia que nos habíamos metido en el culo el domingo pasado.

Esto es fútbol, y no el Barcelona - Real.

...

Barrio Las Rosas, Estadio Mateo Calderón. 7.14 p.m.






Asistencia: 123 hinchas, 36 jugadores de Santa Rosa. Ya sin más lloviznas, la temperatura seguía siendo de 12º C, pero el clima era de mucho calor.

Una ola de justicia se expande por el sur del planeta: Gimnasia se queda, Estudiantes es campeón de América. Acá, en LP, Santa Rosa asciende.

Y entonces, cuando bailemos, albó, albó. Ha vuelto el gran campeón, ha vuelto el gran campeón. Las canciones al taco emocionan y le ponen ambiente y fiesta al Estadio Mateo Calderón. Tiramos bombas y cañitas y destapamos ananá fizz mientras lo vemos al Tío Pumba revolcándose en el barro cantando we are the chanchos.

Y sabemos que por un momento se olvida de las aberturas, del frío, del cansancio de la tarde, de la muela que le sacaron el jueves, de la indigestión de la torta rusa, pero se acuerda bien, muy bien, de los cuatro años y los cinco casis que tuvieron que pasar para que al final, pudiéramos dar fe de que los fantasmas no existen.

Enseguida conseguimos una Copa Melba y todos la besan y la llevan, Milton se saca una foto con la Copa y es tapa de El Diario, Papá de Milton se va a la tribuna de la calle Civit, mira todo desde lejos, se queda ahí sentado, en silencio, una hora, dos horas, mil horas, hasta que viene Mamá de Milton y lo encuentra, lo estuvo buscando mucho tiempo, y le dice:

- Estás mojado, ya no te quiero.

Y le da un gran beso.

Todos estamos muy contentos.

Abrazos y feliz día.


19 julio 2009

Les pusimos la tapa

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Campos empató, o sea que: click acá y ver la última estrellita.

12 julio 2009

Capítulo 15: "Pardon the way that I stare"

Al llegar a la cancha, un mal presagio. Vemos un partido controlado para el albo, ganando dos a uno. Vemos una pelota que vuela desde lejos hacia el área de la Ameghino que es la nuestra, y vemos que el arquero nuestro va arriba para agarrarla. Pero la pelota se cae y alguien de Unión y Amistad toma el rebote, recibe tackle, es penal y es después gol para Unión, que empata el partido a poco de terminar. Era el preliminar, eran las tres y veinticinco. Era un empate que no estaba en nuestros planes, el primero de la tarde. Los que festejan son los otros.



Santa Rosa 0 - Unión y Amistad 0


El partido se jugó en el Estadio "Mateo Calderón" de Santa Rosa. Asistencia: 59 espectadores de Unión y Amistad, 427 espectadores de Santa Rosa. La temperatura era de 18º C y el clima estaba nublado, con vientos leves. Santa Rosa jugó con camiseta blanca y Unión y Amistad con camiseta verde.

El albo formó con Michelena; Epinal, Constantino, Fernando Gonzalez, Ibanbargoitía; Peredo, Maidana, Agüero y Sayago; Susvielles y Andrágñez.


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La gran nota: el gran ambiente, fiesta total en las tribunas. Nubes de magia, calor, explosiones, todas las banderas, todo listo para una gran celebración del albo. Es obvio que Tío Pumba, que siempre piensa mal ante cualquier cosa, ve todo con un poco de miedo. Pero todos nosotros tenemos confianza: mucha.

El partido empieza con una tipica siesta del equipo local. Luego Santa Rosa se adelante. Un poco: no mucho. No se juega bien, ninguno lo hace. Ellos no dominan la pelota, pero cierran todas las líneas de pase y se nota, desde el principio, que están jugando una final, el último partido del año en el que van a tener público y un rival grande. Si lo piensan bien, no van a ser campeones, pero este partido era más importante para ellos que para nosotros.

El albo está un poco atado. No mucho. Lo normal. Los jugadores se buscan pero no se encuentran. Ha pasado muchas veces en el campeonato, pero siempre hay un quiebre, un flash, un din dong, pero ahora no. El primer tiempo se hace larguísimo, sólo hay amontonadas frente al área pero nada claro. Y a las cinco y veinticinco, termina. A barajar y dar de nuevo.

Empieza el segundo y Santa Rosa se para mejor, pero Unión y Amistad resiste. Sus zagueros la rompen, anticipan siempre, nunca quedan mal parados, juegan bastante limpio. Sí cometen un pecado despejan mucho al corner y ceden muchos tiros desde los costados. Entre corners y tirolibre tipo centro, Ibanbargoitía y Fernando González van a subir veintidós veces a cabecear, para ver si la pelota parada que tanto nos sirvió sigue rindiendo.

Pero no hubo caso, siempre se volvieron a su trinchera sin verle la cara al gol. Una sola vez se equivoca Unión y Amistad y Andrágñez la pelea y se la lleva. Enfrenta al arquero, solo, desde el vértice del área, en posición de once. Pero decide no patear, cruza la pelota al medio, donde venía Coqui, también solo, y Marquitos Rodríguez de UyA llega con las lágrimas pero llega antes para sacarla, y no hubo jugadas más claras que esa.

Santa Rosa siguió buscando en la enciclopedia del centro y nunca la abrió en la G de gol. Unión y Amistada tuvo una, un tiro a quemarropa en el área chica que agarró el Mono con las dos manos: primero con una, después con otra. Después las camisetas verdes se amontonan para el lado de la calle Civit, el lado donde se juega el partido, el lado para el que ataca el albo. Santa Rosa tiene gente que le sobra atrás, pero no hubo cambios con los que hayamos podido aprovechar mucho eso. Llega la noticia desde afuera que esta vez es lógica: gana Campos. Mientras tanto, se nos escurre el tiempo y hay más chances, algunas autogeneradas por Coqui, clara figura del partido, pero siempre falta la última puntada, el tiro al arco.

Eso fue lo que pasó. Si hubiéramos jugado todo el partido al ritmo de la segunda mitad del segundo tiempo, Unión y Amistad no nos hubiera aguantado el tranco, o tal vez sí. Lo cierto es que jugaron un partidazo y les salió bien, y que nosotros no estuvimos finos.

Pero los que seguimos al equipo sabemos que todo cuesta, y creemos que este partido puede enseñarles algo a los hinchas que estuvieron ayer por primera vez y se imaginaban, juzgando sólo los resultados, un torneo fácil y simple, les enseña qué tremendo mérito es haber juntado -como lo hicimos- nueve triunfos cómodos seguidos en cancha, uno atrás de otro, los que vimos antes de este partido y que nos dieron el colchonazo de puntos de ventaja: necesitamos sacar sólo uno más para salir campeones.

Nos enseña a todos que tenemos que ser menos impacientes, hacer lecturas de los partidos, fijarnos en las alternativas que hay cuando las cosas no están saliendo bien (si este partido lo pensábamos, era un partido que por ahí podíamos ganar, pero no siempre es fácil pensarlo).

Muy bien se portó la gente en la tribuna, muy bien los jugadores, todos, adentro. Sí hubo impaciencia, calentura más vale, pero no nervios ni frustración, y eso se demostró con el hecho de que no se armaron líos, no hubo nada que decir, ni una amarilla. Saludamos y nos fuimos.

Siempre estamos, en las frías, en las calientes, y en las tibias, como hoy. No pasa nada.

Nos vienen bien estas vacaciones, y dentro de quince días vamos a estar todos más relajados.

Tienen que volver a la cancha todos los que estuvieron hoy, más vale, si no va a quedar como que ellos eran yeta.

Pero puertas adentro nos dejamos de joder: no hay supersticiones, no hay sorpresas, sí hay excepciones a las reglas y eso fue lo que pasó hoy, pero no hay miedo, porque los fantasmas no existen.

No salimos campeones hoy que era lo que esperábamos. Pero paciencia: el camino del samurai es largo y sinuoso.

Confiado, sereno y seguro se jugará el próximo partido, y en dos semanas el albo va a salir campeón.

(Ojalá eso pase: la otra chance es que Campos no le pueda ganar al embalado Unión y Amistad -que es local- y seamos campeones antes, pero en la fecha de descanso).

Por supuesto, abrazos. Muchos.

11 julio 2009

Los fantasmas no existen

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Para calmar los nervios, queria contarles sobre las veces que estuvimos cerca de ascender, y después contarles por qué desde hace bastante tiempo está en el blog la figurita del fantasms.

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Ustedes recordarán que en el 2003 salimos campeones de la Liga. Se dio una combinación de rivales no tan fuertes, mucho culo a favor nuestro, un Cristian Stay intratable y méritos propios en un equipo que terminó ganando fácil las dos finales.

En 2004 el equipo hizo lo que podía hacer, fue una actuación digna, pero ni ahí de pelear el campeonato. Ese fue el año que estuvo Jacobi y que jugó Miguel Román.

El 2005 fue el año en que no jugamos y descendimos.

De ahí en más, jugamos tres campeonatos y tres copas. Fueron seis torneos y en cuatro de ellos tuvimos alguna chance de ascender.

Veamos.


Primer campeonato: ni ahí.

Volvimos a jugar en 2006, arrancando desde el segundo subsuelo. Quedamos un poco arriba de mitad de tabla de la B. Si ustedes piensan que hoy va poca gente a la cancha, en esos partidos iban veinte personas, les juro. Ese torneo lo ganó Guardavidas.

Primera Copa: casi (pero Winifreda).

Tuvimos la primera chance en la Copa Presidentes de 2006. Esa fue distinta a las demás porque el que ganaba ascendía derecho. Llegamos a la final con Winifreda. El primer partido fue muy parejo, ellos ganaron uno a cero, pero los dos equipos se perdieron muchos goles. Podría haber pasado cualquier cosa, fue un partidazo. Tío Pumba recuerda un gol imposible que se perdió abajo del arco Pocho Álvarez, que jugó ese campeonato con nosotros.

La segunda final se jugó en el estadio de ol bois en la espineto. Arrancamos mal, perdiendo por uno, lo dimos vuelta con un gol rarísimo de Jolzman y un tremendo golazo del gabi sayago. Pero después winifreda reaccionó y nos empató. El equipo nuestro se cayó un poco y el dos a dos nos liquidaba, porque ellos ganaban por gol de visitante. El segundo tiempo estuvo de más. Ese equipo de winifreda tenía muy buena base, recuerden que es el mismo que llegaría al provincial en 2007 y 2008. Ahí jugaba también Jesús Andráñez.


Segundo campeonato: casi (pero Germinal).

En 2007 nos armamos como para ascender y éramos el gran candidato. Nuestro gran rival era Villa Germinal. Les ganamos el primer partido en el predio de la ruta 5. Después empatamos con Doblas, otro equipo fuerte del torneo. De ahí en más, Germinal ganó todo lo que jugó y nos recibía para empezar la segunda rueda en el estadio de Sarmiento. El partido empezó fácil para nosotros, ganábamos dos a cero. Pero después nos meó un dinosaurio y ellos encontraron cuatro goles seguidos en quince minutos. Llegamos a tiro de empatarlo, pero el zurdo Benvenuto tiró un penal afuera y ahí nos quitaron la punta. Y Germinal terminó ese campeonato ganando todo lo que jugó. Ese partido nos dolió muchísimo y nos quedamos con mucha bronca.


Segunda copa: casi (pero Guardavidas).

Buscamos revancha en la Copa Presidentes 2007. Ese campeonato llegó Juan Abaca y tuvimos tres técnicos: Barreto, Casullo y Mansilla. Ese campeonato en que volvimos al Mateo, fecha que debe tomarse como la refundación del club: 26 de agosto de 2007. Ese campeonato en que quedamos segundos en la clasificatoria, pero lo dejamos afuera a Independiente de Doblas en el cruce a un solo partido que se jugó en Riglos. En la final nos enfrentábamos con Guardavidas. Nos ganaron uno a cero en Toay y después los recibíamos en el Mateo, casi seguros de que la ventaja era corta. Fue corta, pero no tanto. En el Mateo se hicieron impenetrables, sólo se comieron un golazo de Montigni y nada más, luego se cerraron atrás y apostaron a los penales. Se metió todo lo que se pateó, salvo lo de Juan Abaca, que no pateó sino que picó la pelota. Juan, si nos estás oyendo, quiero decirte que un penal lo puede errar cualquiera y que se puede errar de mil formas, y que siempre te bancaremos.

Recuerden que esta Copa no era ascenso directo, sino que teníamos que jugar una promoción contra Macachín. Era una buena chance, pero si se jugaba ellos tenían ventaja deportiva. No era tan clara.


Tercer torneo: ni ahí.

El Torneo de Petruzzi, luego de la fallida participación del Argentino C. Sin gran equipo, tuvimos un mal comienzo y cuando Doblas se afiló se hizo inalcanzable. Quedamos terceros o cuartos, cómodos.


Tercera Copa: casi (pero Doblas).

Con Condorito y Jesús Andrágñez, otra vez un comienzo espectacular, con muchos goles y una punta cómoda en la zona. Pero hacia final de año el equipo fue perdiendo pulso y prestancia. No jugó del todo bien con Anguil ni con Villa Iris, pero llegó a la final con Doblas. Tuvo poca suerte en el primer partido, en el que tuvo chances de ponerse en ventaja y no lo logró, y para colmo una jugada desafortunada nos deja con penal en contra y arquero expulsado. Después Doblas se embaló y nos metió tres, dejándonos casi en el horno. En el Mateo se hizo lo que se pudo, pero no entraba ninguna y nos comió el reloj. Doblas terminó ganando y llevándose el campeonato.

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Los fantasmas no existen.


Ese dibujo estaba en una remera que habían mandado a hacer los suplentes de Quilmes, equipo que se había cansado de negar que lo persiguiera el fantasma de perder finales. Habían perdido tres seguidas, pero estaban jugando promo contra Belgrano de Córdoba, faltaban diez minutos y ascendían. Los suplentes sacaron las remeras y se las pusieron. Y ahí el Luifa Artime pateó un tiro libre, la clavó al ángulo, salvó a Belgrano, y Quilmes siguió jugando en la B. En el banco de Quilmes se querían matar.

Por qué cuento esto. Primero, vean las cosas en perspectiva. Los de Quilmes tenían razón, los fantasmas no existen. Quilmes estaba haciendo las cosas bien, y seguiría haciéndolas bien, llegando incluso a jugar Copa Libertadores. Belgrano estaba haciendo las cosas mal, y terminaría bajando al nacional be.

Ahora miren bien y repasen la historia: verán que nunca estuvimos cerca-cerca de ascender. Nunca gallineamos, siempre tuvimos alguna ventaja que remontar, un rival grosso enfrente, muchas veces una promoción más adelante. Y siempre llegamos un poco heridos al final, no unidos y embalados como ahora. No era porque nos jodía un fantasma, era porque había alguna tuerca que ajustar.

Por eso acá no hay misterios ni fantasmas. La suerte existe, si lo sabremos nosotros, pero Santa Rosa está acá porque hizo las cosas bien este año, como antes las hicieron Guardavidas, Germinal, Doblas. Es por eso que merece ascender. Y lo que falta es poquito.

Mañana tienen que ir, y comprobarlo ustedes mismos: los fantasmas no existen.

Lo que existe es el trabajo, el amor por la camiseta, la buena leche, el pique al vacío, el sacrificio de los adentro y de los de afuera, el pase largo y preciso, la marca atenta, la atajada, y, por supuesto, el gol, el grito de gol, el abrazo de gol.

Si está todo eso, los fantasmas no existen.

09 julio 2009

El Domingo, al Mateo (sólo la organización vence al tiempo)

....

La suerte está echada

...




Nueva cita de honor, pautas a seguir,

- todo el que tenga camiseta, ir con camiseta.

- si no hay camiseta, algo blanco, o cintas blancas y negras como si fueran escarapelas.

- portarse bien en el estadio, no sea cosa que ...

- invitar al menos a una persona que no haya ido antes a la cancha. Se puede mentir para llevarlos engañados, es un partido a beneficio, hay carrera de autos, juega tévez, vienen las mellizas griegas. Tiene que haber 400 personas, mínimo. El pronóstico extendido dice que va a haber solcito.

- reenviemos en la web el afiche souvenir oficial de arriba, muy bonito.

- Acción sugerida, lleva diez minutos pero hay que hacerlo ahora: imprimir ese afiche , sacarle fotocopias, panfletear, pegarlo en negocios, en columnas de luz, en el parabrisas del auto.

- ¿cómo hago eso?

es fácil,

1. doble click sobre la imagen,
2. después que se cargó, click con el botón derecho del mouse y elegir "copiar imagen"
3. abrir el word, elegir edición - pegar, y después imprimirlo, entra en una hoja común.

- Abrazos y muchos festejos el domingo.

PD. Tío Pumba volvió de Acha, llegó el martes. Tiene dos impactos de bala en el Torino azul, pero no se explayó mucho sobre eso. Nos cuenta que la gente de Acha lloraba, que a él le dio mucha lástima, que se acercó a consolarlos, que langof le pidió perdón con lágrimas en los ojos, que hicieron un fogón en la cancha donde calentaron chorizos y cantaron a la luz de la luna, y que él sacó la guitarra y toco rasguñan las piedras y seminare y su versión unplagged de bajan de espineta para levantarles el ánimo.

05 julio 2009

Capítulo 14: "At long last love has arrived"

...


Por primera vez en el campeonato, Tío Pumba no está en la cancha, no está con nosotros. Está en otro lado.




Uriburu 0 - Santa Rosa 6


El partido se jugó en el Estadio Olímpico de Uriburu. Asistencia: 69 espectadores de Uriburu, 176 espectadores de Santa Rosa,. La temperatura era de 18º C y el clima estaba nublado. Santa Rosa jugó con camiseta blanca y Uriburu con camiseta mostaza.

El albo formó con Michelena; Bravo, Constantino, Fernando Gonzalez, Ibanbargoitía; Peredo, Maidana, Agüero y Sayago; Susvielles y Andrágñez.


El partido comienza sin que nadie haga el minuto de silencio por Ian Pildain. Nostros lo hicimos, con mucho respeto y tristeza. Por eso acá dejamos cinco líneas en blanco.











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Siguiendo el consejo de Milton y la posición oficial consensuada el viernes negro, el equipo de Santa Rosa se toma el partido tranquilo pero super en serio. Ataca desde el principio y no deja dudas. Antes de los diez minutos, centro de pelota parada, arquero clavado al piso, dos cabezazos en el área: Coqui la baja desde afuera, Fernando Gonzalez la encuentra por el medio, primer gol. Antes de los quince minutos, fuerte foul contra Gaby Sayago en el área. Patea el penal Andrágñez, abajo y adentro, dos a cero.

Ratito después, una discusión en el medio de la cancha termina con el 8 de Uriburu expulsado.
No sabíamos qué pasaba en la primera versión de esta crónica. Vimos que el tipo había ido hasta el banco, que había vuelto a la cancha, que un rato después lo llama el árbitro y lo expulsa. Imaginamos que había salido con sangre y que había entrado sin permiso.

Pero lo que pasó fue otra cosa. El ocho de Uriburu había ido a buscar cremita a su banco. Se puso Átomo o Fonalgón en los dedos, y se lo pasa por la cara a Jesús Andrágñez. A Jesús le queda enseguida un ojo negro y rojo. Le dice al árbitro, y Salinas le cree. Pero además, ve que el ocho de Uriburu tenía restos de cremita irritante en la mano, con lo cual comprueba el delito, y lo echa, además de informar al técnico. Una ver guen za. Se ve que lo tenían arreglado para hacerlo, esto no es algo que pasó con la calentura del partido. Un papelón por el cual habría que darles treinta fechas y un procesamiento penal.

Y pobre Jesús, es un pan de Dios y lo tienen alquilado, el otro día poco más lo matan de una patada, en Uriburu casi le hacen perder un ojo con armas químicas, en la próxima va a salir a jugar con armadura y casco de buzo.

Mientras todo esto pasaba, suena el celu nokia fucsia de papá de Milton.

"partido liquidado van 15 min y 3 a 0 gana camps", decía entonces el SMS que Tío Pumba nos había mandado. Tío Pumba, indignadísimo con el fallo, se había subido al Torino azul y fue a Acha a pelear, pero cuando llegó allá se le pasaron las ganas, primero porque es la ciudad de la amistad, segundo porque tal vez eran más ellos. Y se quedó a ver el partido, del que nos informaba por mensajito.

"Acá todo joya 2 x 0 vamos bien", tecleamos. El partido iba lento con dominio siempre albo: ritmo controlado, juego por abajo, poquito y nada del local.

El problema en estos partidos es que a veces un equipo que domina tanto y desde tan temprano se acomoda y se relaja, luego recibe un gol extraño y todos nos ponemos nerviosos, y puede haber problemas. Para que no haya problemas, Santa Rosa sigue atacando y en un rebote agarra a contrapié a la defensa de Uriburu, saliendo. Ibanbargoitía, que estaba arriba para cabecear, se pone el disfraz de wing izquierdo y define fenomenalmente casi de primera, para poner el tres a cero. Partido liquidado, acá también, y asi nos vamos al entretiempo.

Cuando vuelve el segundo tiempo nuevo arranque grosso del albo, corrida de Jesús con definición en diagonal, cuatro a cero para nosotros y cuando vamos al auto a tocar bocina, usted tiene un mensaje nuevo: "Ojo que el PT termino 3 - 2 se les llenó el culo de preguntas ahora", escribe Tío Pumba live from Acha.

Cargamos el celu y vemos, de reojo, las pequeñas novedades de un partido que se jugaba en piloto automático: gol de Mario Epinal, gol de Pablo Peredo, Condorito decide darle minutos a Juan Simón en el arco y lo saca al Mono, Cartucho Maidana sigue intratable en el medio y Constantino hace todo bien atrás.

A las cinco y media ratito antes de que termina el partido en Uriburu, otro mensajito que nos hace tocar bocina, contándonos del "3 a 3 :) !!!" en Acha. Como no damos más de los nervios, tubazo.

Suena dos veces, luego se oye una descarga y un tu tu tu de línea muerta. Volvemos a llamar y se oye un griterío, un silencio, ruido a metal, pero ninguna voz. Luego de otro silencio más, oímos que Tío Pumba respira agitado y grita "Justicia, se hizo justicia".

Papá de Milton le pregunta si ya está el empate. No hay empate, hay gol de Rambur que juega su partido aparte, Pampero gana cuatro a tres. Tío Pumba canta tekerematá, achense, tekerematá, vayan a apelar a la liga ahora giles. De fondo se oye que la doce de campos canta "Jugadores, la concha de su madre / a ver si ponen huevos / que no juegan con nadie". Papá de Milton no está de acuerdo, Pampero llegaba como último de la tabla pero es un equipo que pudo haber tenido mejor suerte en el campeonato. A nosotros nos hizo partido las dos veces. En Ataliva, Campos le empató de pedo, y ahora, pierde miserablemente: de local, en tiempo de descuento, con un equipo que tenía un jugador menos, al que le ganaba tres a cero.

Digamos la verdad: Santa Rosa podrá ser el campeón, pero esta remontada histórica de Pampero va a quedar registrada como el partido más emocionante del torneo 2009 de la B.

Vieron que no pasaba nada, pavotes, Campos se sancionó solo, dice Milton, mientras nos vamos de Uriburu por el acceso "Gobernador Verna", que no sabemos si se lo pusieron como homenaje o para gastarlo, porque la obra en cuestión es la misma rutita asfaltada de dos carriles que está hace treinta años.

Papa de Milton, que es ateo, razona que a Dios no le gustan las cosas feas y por eso iluminó a Rambur para que fuera Mascherano por un día y pusiera las cosas en su lugar, todo está como debió estar el jueves.

Milton cree que hasta fue mejor lo que pasó, miren que si no hubiera sido por ese fallo, tendríamos que haber dado la vuelta acá. Que hubiera sido un bajón consagrarse en un estadio frío y chato como el de Uriburu, donde los espectadores están a 40 metros de los hinchas, en un día en que los diarios iban a darle más bola a la definición de la rueda clasificatoria de la A y al campeón del Clausura de AFA. El Tribunal de Penas, al final, nos hizo un favor, piensa Milton, mientras pasamos por Anguil y recordamos el primer paso de este campeonato. Milton no puede creer cómo un equipo de Santa Rosa que hoy juega de memoria y le mete toque y fiesta a todos sus rivales no le pudo hacer un gol a Anguil, recuerda ese día de calor achicharrante en el que nos volvimos con una cara de orto que nos la pisábamos, comprende, en perspectiva, qué corta distancia hay entre la gloria y la humillación. Qué razón tiene el tipo que escribía la letra del O Fortuna (la canción del video que pusimos el otro día) de cómo la suerte y el destino van para un lado o vienen para el otro. Decime si no, Huracán de Cappa, qué tristezaa. O no es así, Independiente de Doblas, contamela: pasás de pensar en ser finalista y provincial a quedarte afuera de todo, con el agravante de que el que se metió fue Macachín. Es de imaginarse que no habrán hecho tiempo con la pelotita como hacían el año pasado en el Mateo.

Pero volvamos a lo nuestro: sabés, Mil, cuánto tiempo pasó desde ese 28 de marzo del cero a cero a Anguil. Escuchá bien: 98 días. Mirá que han pasado cosas en 98 días.

Y pueden faltar nada más que otros siete, y cobramos el plazo fijo. La cosa es así: para Campos y Santa Rosa quedan 9 puntos en juego y nosotros estamos 8 arriba. Campos queda obligado a ganar todo lo que falta, mientras que si Santa Rosa saca dos puntos en los próximos tres partidos habrá salido campeón.

En la primera rueda, esos tres últimos partidos los ganó todos cómodamente. 4 a 0 a Unión y Amistad. Después no ganó porque tuvo fecha libre. Después, 3 a 1 a Guardia y 6 a 0 a Unión Acha.

De esos tres partidos, los dos primeros son de local. Y jugando de local, Santa Rosa ganó siempre: todos los partidos.

Incluso Atlético casi seguramente saldrá campeón aún si saca sólo un punto de los 9 que quedan, ya que tiene una diferencia por tabla (tomando el resultado trucho de 0-1 contra Campos) de +29 contra +11.

Por supuesto que la forma más fácil y elegante de salir campeón, la que estamos incubando, la única en la que hoy pensamos, es la de ganarle a Union y Amistad en el Mateo en la próxima. Ojo, UyA hoy le ganó a Sarmiento, y nos conocen mucho, hay que ir no confiados, tranquilos y enfocados. De todos modos, Milton está pensando y oyendo ideas para los festejos y la única preocupación que tenemos es que Tío Pumba todavía no volvió de Acha, tenemos miedo de que algo le haya pasado.

Para sacarse las dudas y las ganas, hay que ir a la cancha el Domingo que viene, o cuando la Liga decida jugarlo.

Paciencia y abrazos.

: )

03 julio 2009

Mensaje de Milton a la parcialidad del albo, a su primer equipo y también, por qué no, a los rivales y enemigos

...

Dieron por perdido a ambos clubes el partido Santa Rosa versus Campos.

Es una injusticia, porque beneficia al equipo del tipo que empezó el quilombo.


Una vez que aclaramos eso, la posición oficial es esta:



nos chupa un huevo.



No nos enrosquemos más. Ya está, ellos saben que perdieron el partido en la cancha, no pueden decir que nadie los cagó.



Tranquilos

y

enfocados




Son tres partidos más, contra rivales superables.

Si hacemos las cosas bien, la gente de Acha se va a llorar a la piecita.

De última viene bien, le da más emoción al campeonato.

Nerviosos están en Acha, bueno, ya venían de antes. Como fuera, ganar los tres puntos para descontar era la última chance que tenían y la dejaron pasar.

Nosotros no: en la cancha los chicos van a hacer las cosas bien y vamos a ascender, mientras damos la vuelta cantamos puteando un poco a la Liga, a Langoff, y listo.

Esperamos tres años para estar acá, cinco puntos arriba, a cuatro fechas, ventaja de gol indescontable a favor, todo que depende de nosotros.

No nos desconcentremos, y todos a Uriburu el domingo.

Abrazos.

25 junio 2009

Terror dominguero: lo que hay que decir



Solicitada


Del alambrado para afuera, el armagedón del domingo pasado fue esto: una piedra que salió de la tribuna de Campos de Acha en el primer tiempo, otra piedra que salió de la misma tribuna en el segundo tiempo, una botella de vidrio que voló de la platea de Santa Rosa.

Punto y coma: también hubo personas muy enojadas gritándose entre sí, mientras doce policías armados separaban. No hubo invasión del campo, no hubo gases ni balas de goma, no hubo niños evacuados por la Gendarmería, ni aceite hirviendo cayendo sobre zagueros visitantes.

En medio de todo eso, un partido más que interesante, que tal vez podría haber seguido.

Y ahora sí, punto y aparte.

Campos de Acha no va ascender por falta de calidad y de carácter. No las tuvo hace dos meses cuando faltando un minuto Otamendi patea en Acha un penal dos metros afuera del arco, no los tuvo hace un mes cuando no pudo ganar el clásico local y, perdidos en la impotencia, dos jugadores clave se enredaron en una gresca que impidió terminar el partido, quedándose afuera de las fechas más importantes del campeonato.

Otra vez, ahora tampoco hubo carácter en el equipo de Campos cuando sus propios jugadores provocan expulsiones infantiles cada vez que se vieron en desventaja en un partido decisivo. Y cuando una salvaje y traicionera patada de uno de ellos fue el detonante de una agresión entre jugadores que sus hinchas y partidarios pretenden justificar a toda costa.

Relato el simple hecho: el jugador que ellos “dicen” que “no fue” el que “dicen que fue” (parecen un testigo que se niega a declarar) ese jugador corrió quince metros para pegarle una patada voladora de atrás a un rival que ponía la pelota al piso, y cuando la víctima cae, se ensaña con dos patadas más en los riñones. Para el que no lo vio y tiene memoria, el hecho es idéntico a la patada que Ruggeri le tiró a Chilavert, pero esta vez haciendo impacto y con propina.

Ahora, que es demasiado tarde para lágrimas, porque nosotros lo lamentamos mucho, y supongo que ellos también, algunos de sus hinchas se quieren convencer de que hay una conspiración “capitalina” para perjudicar al equipo achense, piden sanciones contra el equipo local, y van a demostrar, con videos y pericias y ecuaciones, que ellos tienen razón en todo y nosotros en nada.

Y la verdad es que es cierto: todo lo que les pasó, de dos meses para acá, es todo culpa de Lobo, de la Liga Cultural, de Atlético Santa Rosa y, con más razón, de su café video cantina marconi disco bar que no vende bebidas alcohólicas.




Milton Abs. DBI nº 122.331.243

Papá de Milton Abs. L.E. nº 42.

Tío Pumbaa Smith, indocumentado.


24 junio 2009

Día de elecciones

Milton no vota porque es chiquito y no figura en el padrón.

Papá de Milton vota a Esponda - Ferrigno de la lista 502, la única que apoya al Gobierno Nacional y Popular.

Tío Pumba, en tanto, sugiere que vean este video.



Abrazos

21 junio 2009

Capítulo 13: "I wanna hold you so much"

Cuando volvemos a casa, Tío Pumba entra, más bien, con cara larga. Su novia Irina lo mira y casi siempre sabe cómo salió Santa Rosa, sin que él lo diga. Irina conoce la cara de goleada a favor, la cara de goleada en contra, la cara de empate en el último minuto con dos jugadores menos, la cara de pudimos meterle cinco goles pero nos llegaron una vez y nos empataron. Todas las caras, menos la cara de suspendieron un partido en nuestra cancha cuando íbamos ganando tres a uno. Esa es nueva.





Santa Rosa 3 - Campos de Acha 1



El partido se jugó en el Estadio "Mateo Calderón" de Santa Rosa. Asistencia: 314 espectadores de Santa Rosa, 187 espectadores de Acha. Récord de público en el Mateo. La temperatura era de 15º C y el clima estaba soleado. Santa Rosa jugó con camiseta blanca y Campos de Acha con camiseta celeste; ambos tienen pantalones blancos.

El albo formó con Michelena; Epinal, Constantino, Fernando Gonzalez, Ibanbargoitía; Montigni, Maidana, Agüero y Sayago; Susvielles y Andrágñez.

Lo arbitró Martín Lobo. O tal vez sea mejor decir: lo está arbitrando Martín Lobo, porque el partido no termina, se para a los 15 minutos del segundo tiempo.

****

El partido empieza con un recibimiento conmovedor, resuenan ecos imaginarios del clip de Milton que en dos días juntaba 100 visualizaciones en YouTube.

Santa Rosa sale con el pie firme pero Campos es, sin duda, el rival más duro. No por nada es el único equipo que queda en pie. En cada jugada todo empieza al principio elástico, agudo, vertical, pero en cada jugada algo sucede enseguida -un rechazo, un espacio que se cierra, una de más- y la pelota gira en círculos, cambia de lado. Por momentos entusiasma y por momentos se deshilacha en la irrelevancia, parece una discusión entre Dezeo y Coller, con la diferencia de que acá los ánimos están tensos.

Santa Rosa aplica el primer golpe a los 28 ST. Hay un corner, primero un cabezazo, y después otro, y después la red, la loca red. Fernando González se llena otra vez la boca de gol y Tío Pumba se abraza con Papá de Milton. Un gol pedía yo, que el primer gol fuera nuestro.

Y acto seguido, un número nueve de Campos que, al momento de apelar un fallo, le pregunta al árbitro por su precio de mercado. "¿Cuanto te pusieron, forro, cuánto te pusieron?, dice. El juez no considera atinada esa curiosidad y lo echa.

Pero igual sabemos que nada es suficiente, sabemos que nos han pasado cosas raras. Lo del empate de Campos viene en un tiro libre atajable, vagamente parecido al primer gol que nos metió Villa Iris en Villa Iris.

Largo entretiempo, parece partido de AFA. A la vuelta el albo empieza bien y enseguida, a los dos minutos, vuela un centro al área y mientras la pelota está en el área, Coqui Susvielles siente una mano en su cuello, siente que lo empujan para atrás, pierde el equilibrio pero no se cae. Papá de Milton razona que si se hubiera tirado, el árbitro capaz le sacaba amarilla por simular. Pero como queda en pie, el agarrón se recontranota y el juez cobra penal.

Tío Pumba saca la libretita, se pone los anteojos de leer y dice: "En condiciones normales, penal es el 90 % de un gol". Y sigue: "Pero fijate los penales en partidos que jugamos nosotros: los rivales patearon tres y metieron uno. Nosotros pateamos dos y metimos cero". Eso da un 20 % de penales metidos en nuestros partidos.

Tal vez por eso vemos enseguida que no hay mucho entusiasmo en patear el penal, pesan las piernas. Papá de Milton está renervioso. Si no metemos este penal, piensa Milton, luego terminamos perdiendo el partido. El que se anima es Andrágñez y como se sabe, tenemos fe en Jesús. Pero el penal se discute un montón, pasa el tiempo, es en el arco de la Civit donde tiene su hinchada Campos, el arquerito de Acha se siente protegido, se siente futuro héroe.

Jesús toma una carrera corta, le pega abajo, el arquero adivina la esquina pero la pelota entra. Gol, abrazo de gol, pero nadie se relaja. Hay dientes apretados, el partido entrará en su zona más intensa porque Campos se tiene que tirar a descontar enseguida.

Campos juega, mete cambios, da el paso adelante. Es plata o mierda.

Y mierda le sale. Hay un pase largo cruzado que recibe Sabino, Campos queda mal parado. En lugar de pararla y armar la jugada, Sabino la toca en pase ni bien recibe, hacia la punta derecha donde Campos dejó toda la colectora libre. Hacia ahí iba corriendo Susvielles. Con buen césped y panorama, con el sol a su espalda, sin líbero a la vista, Susvielles corre primero como una gacela, pero se preocupa y se va encorvando a medida que se acerca el arco, y entonces
corre
corre
corre
como corría Burruchaga contra los alemanes.

La pelota, siempre al pie, y en ese momento imaginamos el pase gol obvio: por el otro lado, solísimo Gaby Sayago.

Pero no van a pasar esa película. Por egoísmo, por miedo al offside de Gaby, por fe en sí mismo, porque ve que el arquero no le sale enseguida a cerrar, Coqui muestra su optimismo y la cruza pegandole al arco. La pelota pega en la pared del costado de la red, pasando por dentro del arco. El gol es perfecto, hermoso, veloz, luminoso.

Coqui sale corriendo, ahora más despacio, levanta el dedo índice y lo cruza sobre la boca mirando de frente a la hinchada de Campos. Eso sube la temperatura ambiente y le valdrá una amonestación por festejo excesivo. Luego irá al costado a darle un beso a mamá mientras el insoportable número 14 del banco de Campos lo putea gritándole en la oreja. La postal es bizarra.

Se reanuda el juego, mientras siguen los abrazos en la platea y un Walter Nelson imaginario se pregunta si lo digo o no lo digo. Decilo, dice Milton. Los jugadores termocéfalos de Campos (que no son todos) tienen burbujitas de calentura que le salen de la cabeza.

Luego sale la figurita que debería figurar en el diccionario ilustrado de la mala leche, en la letra F de fútbol y de forro. Una bestia salvaje (pusimos en algún momento el nombre, pero al final no sabemos si fue Cayumil, Langoff, el General Campos o quien de los moradores de la ciudad de la amistad), un animalito que soltaron en la cancha aprovecha que Andrágñez está recibiendo una pelota con la punta del pie. El burro, ajeno a la jugada, aprovecha que venía corriendo de veinte metros y se tira con las dos piernas a la altura de los muslos. La patada fue una doble patada intencional, hecha para lesionar, propia de una bestia salvaje. Jesús cae de costado. La bestia, que no ha caído, lo remata con el envión y le pega dos patadas mas en la espalda, a la altura de los riñones. Así completa el combo: primero pega de atrás como un traidor, luego le pega dos veces a un tipo caído como un cobarde.

Todo contra Jesús, que es un pan de Dios, y que por supuesto no contestará, que pondrá la otra mejilla como dicen los evangelios.

La patada asesina deriva enseguida en una batahola propia de Copa Libertadores del setenta, donde se pelean los que se pegan y se pegan también los que entraban para separar. Hay mucho manotazo, pero no hay nocauts, la policía separa, algunos sensatos de ambos equipos van conteniendo la cosa. Imaginamos una pronta reanudación del partido, pero no.

Falta de garantías, dice la policía. Falta de garantías, repetirá Lobo. Mientras el catch transcurría, vimos y sabemos que hay piedras que cayeron contra el línea desde la hinchada de Acha. Y que hay una botella que cae del otro lado que es el nuestro, donde está la platea de Santa Rosa, pero tal vez esa platea no sea la culpable. Eso nunca lo sabremos. Condorito en persona llama a la calma, mientras hay discursos y debates entre árbitros y policías.

Hay incredulidad y, como en Tío Pumba, caras largas. Oímos que Raúl Arballo, veterano de mil batallas, quiere quedarse en su palco. Está convencido que el partido se reanudará, ha visto mil veces líos iguales o peores donde se siguió jugando. Mientras, se van los jugadores de Acha, puteados por la platea, pero no vuela ni una mosca, ni un salivazo. La impresión general es que Lobo debería haberle dado otra chance al partido, haberse dado a si mismo otra chance de no dejar de jugar, como árbitro, un partido tan importante como el que le dieron.

Mientras nos vamos, Milton dice: la sensación es de una pena inesperada, no tristeza, pero sí una ducha fría después de estar metido en la bañera con agua caliente. Tragamos saliva y queda la garganta con gusto a fósforo. Era un partido donde queríamos despedir al equipo con un aplauso, donde todo pintaba para una posible goleada.

Pero, la mierda: una patada traicionera y una pelea normal, casi lógica después de eso, nos han privado de ver todo lo que vinimos a ver. La mierda sucede, y Milton dice: carajo, mierda.

Papá de Milton no está de acuerdo, y hace una lista de razones.

-- Ganamos el partido, el partido que teníamos que ganar.

-- Lo hicimos con autoridad, nunca estuvo el partido en riesgo.

-- Demostramos de uan vez y para siempre que somos el mejor equipo del campeonato.

-- En el triangular de candidatos con Campos y Sarmiento, sacamos en cancha 10 de 12 puntos posibles.

-- Hay que valorar el hecho de que no nos metimos en la pelea final, que si hay algún informado de nuestro lado, no será mas de uno.


Tío Pumba comparte las razones y dice que sí, que arriba el ánimo. Que los hijos de puta no nos quiten la alegría, tenemos que festejar.

Y entonces, los tres nos juntamos en un gran abrazo.

No esperen sorpresas feas en la semana, dice Papá de Milton. Razona que lo que vaya a hacer la Liga depende del informe del árbitro. pero la situación es bastante parecida al incidente del año pasado entre Santa Rosa y Guardavidas, que también fue en el Mateo. Cuando un jugador promueve incidentes, de los cuales se deriva la suspensión del partido, se da por perdido el juego al equipo de ese jugador. Sabemos que seguramente hubo piedras de un lado, la cuestión en el peor de los casos es culpa concurrente entre las hinchadas.

El hecho de que Santa Rosa vaya ganando tres a uno al momento en que se para hace que sea más fácil para a la Liga tomar la decisión que va a tomar, tal vez este miércoles, tal vez más adelante: decretar que el partido lo hemos ganado tres a cero. Con lo cual, en los papeles, para la estadística, al final, no habrá existido ese gol evitable, y se habrá hecho, también y finalmente, justicia.

Ahora hay elecciones y un parate, pero de acá a tres semanas, Santa Rosa va a salir campeón.

Abrazos.