13 mayo 2013

Bailar en la frontera

Entrando al Mateo, Abuelo de Milton se sorprende por los nuevos carteles que encuentra en el Mateo Calderón. Pregunta por la publicidad de Jorge Alberto Cardelli y la de Danlow Sports. ¿Las sacaron? Después pregunta si ataja Provoste. No, le decimos. ¿Y Alanís juega? Sí, ese sí.

Y Abuelo de Milton, y Papá de Milton, y por supuesto también Milton, sí se acuerdan de otro Santa Rosa - Campos en el Mateo. El de los disturbios, el que nos descontaron injustamente los puntos, ese que terminó un ratito después que el gol de un preadolescente Coqui Susvielles nos habia dejado 3 a 1, en el cameponato en el que el Albo terminó saliendo del infierno de la B.

21 de junio, tres y media de la tarde. Cómo olvidarlo.



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A ver, a veces las cosas parecen fáciles pero no lo son.  Por empezar, no era tan fácil distinguir a los nuestros, como bien lo hacía notar el Lcdo. Bertolé en la transmi de la 104.1. Con camisetas negras jugaban los jugadores de Santa Rosa, los líneas y el arquero de Campos. Y con buceli verde el árbitro y nuestro arquero. Complicado el asunto.

Pero estaba el partido que tal como lo recordamos se fue resolviendo más o menos solo. Los dos goles primeros fueron parecidos siguiendo una carambola a tres bandas: pelotazo largo, Coqui baja y tira pase al vacío punzante para Wendy, Wendy factura cara a cara con el arquero. Parecían las jugadas que hacía Milton en el Fifa 2000, al que también los pibes le copiaban el festejo como demuestra esta grossa fotis.



Invocando a la lluvia



Santa Rosa ni siquiera tenía que meter mucho las manos en el barro de la mitad de la cancha. Y los defensores de Acha venían siempre un pique atrás de la jugada. Había algo de electricidad por el medio con el pibe que jugaba de diez, alguna cosita, pero nada más. Después Benvenuto devolvió gentilezas habilitando a Coqui y ya estábamos tres a cero, casi sin despeinarnos.

Entonces empezamos a jugar el otro partido, donde hubo gol de nuestro gran amigo César Viñas que dejaba a Belgrano corriendo de atrás a Guardia del Monte. Algún día Belgrano se iba a poner nervioso, es difícil allá con el Cacique. Viva Toay.

En el segundo tiempo Santa Rosa siguió jugando medio de memoria. Tal como vino la mano el resultado es bueno, porque era necesario golear para meter más diferencia de gol. Pudimos hacer varios goles más, Ariel Abrigo mereció el suyo, Tapita García tal vez lo tuvo. Pero nos conformamos con cinco de ventaja, quien no. Después del inexorable empate de Nani Muñoz en Belgrano, Wendy hizo dos más, uno comunacho y otro Messiánico, donde ve al arquero mal parado en situación centro y se la tira de embocadilla despacio, o capaz que tiraba centro nomás. Aplauso, medalla y pelota de triplete para Wendy. 

Y entonces, viajamos con la mente a Toay. Ustedes saben lo que pasó, así que omitmos contarlo y sólo analizamos. Belgrano "tuvo" el campeonato cuando quedó ganando en el Mateo faltando siete minutos. Lo volvió a tener ayer, con el penal que Nani Muñoz pateó dos veces, desde el punto y en el rebote, y que el grosso de Ramírez atajó. Y lo tuvo otra vez más cuando Heber Casanova metió el dos a uno y sólo tenían que aguantar tres minutos para igualarnos en la punta. Y vino Viñas, les cabeceó otra vez una pelota y Guardia (el jugador y el equipo) se las empujó haciéndosela caber. 

O sea: todas estas tres o cuatro veces Belgrano lo tuvo y no lo aguantó. ¿Les pasó el tren? No lo sabemos. El Domingo que viene lo vuelve a tener, en su cancha, contra Macachín que es el tercero que anda molestando. 

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Cuando llegamos a casa, Tío Pumba nos manda un mail con una planilla de Excel. 

Papá de Milton la recibe, anota con lápiz al costado, y explica entonces.

A nosotros nos sirve un empate o un triunfo de Macachín: como nuestra diferencia de gol es bastante mejor, cualquiera de esas dos cosas que pase nos deja en la última fecha dependiendo de nosotros mismos, y campeones seguros si le ganamos a Anguil (ahí cerramos la rueda dentro de dos semanas). 

Si ganara Belgrano, nos iguala y tiene tres más que nosotros en diferencia de gol. En la última fecha ellos juegan con Penales de visitante. Tendríamos que ganar nosotros en Anguil y esperar que Penales haga lo suyo (lo mismo que hizo Guardia), o que Belgrano deje pasar otra vez el tren. 

La última fecha de Macachín, a todo esto, es el superclásico del sur, el que juegan con Doblas (que es el otro equipo que todavía tendría posibilidades de campeonar, si se dan algunos resultados complejos). 

Sea como fuera, un campañón lo que hemos hecho. A no achancharse en la semana de receso y esperar tranquilo la última.

En una de esas, el albo sale campeón.

Abrazos.

05 mayo 2013

"Venimos buscando esa sensación"


En el Torino Azul del Tío Pumba, que ahora lo repintó y es plateado, llegamos al pueblo anteriormente conocido como Hipólito Yrigoyen. Cuando doblamos por la Avenida Córdoba, un mundo de recuerdos afloran. Qué grandes partidos Santa Rosa - Doblas, nunca defraudan. Los choques de 2008 donde nos dejaron afuera de un ascenso y la final de una copa. Y con Abuelo de Milton recordamos aquel 3 a 1 en Doblas (Milton recita la formación: salimos esa vez con  Michelena; Calvente, Alanís, Fabricio Pérez, Ibanbargoitía; Epinal, Rambur Sayago; Abrigo, Susvielles y Gastón Lezcano; en el ST entraron Walter Nicollier, Oscarcito Bravo y Angelito González, su debut en el campeonato; Lezcano hizo dos goles y Abrigo uno) que nos convenció a todos que podíamos ser campeones en 2010. "Venimos buscando esa sensación", dice Papá de Milton, mientras ingresa al Estadio Ecológico de Doblas.

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Leendo partido de punta a punta, hay que decirlo. El resultado que ustedes conocen al momento de leer esto sugiere una paliza que no sucedió y bien podríamos haber empatado. Doblas pudo ponerse en ventaja antes que nosotros (ese chicotazo de Guerra en el primer tiempo que pegó en el palo y picó en la línea), pudo ponerse en ventaja después de empatar (cabezazo que pega en el ángulo del palo) y pudo empatar después que nos pusiéramos 2 a 1 (el tiro ilbre indirecto dentro del área que muy correctamente cobró Paolo Macchi, como corresponde ante una obstrucción que no implicaba zancadilla). Si cualquiera de esas monedas caía del otro lado, estaríamos hablando de un empate, tal vez.

Pero del otro lado, Santa Rosa jugó muy bien. Sacó provecho a sus tres delanteros y generó muchas chances con peligro. Wendy tuvo su mano a mano primero, errándolo, y después tuvo revancha. Coki mueve los hilos y suelta la pelota para Abrigo al medio del área (si, al reves de la logica), donde Ariel la baja y la deja medio de taco para Benvenuto que a los 35 del primer tiempo le pega de sobrepique entrándole como perro flaco a los chorizos, fuertísimo e inatajable para un arquero que se habia quedado un poco en la salida.

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En el entretiempo comemos un pedazo de matambre que trajo Mamá de Milton en un tupper. Recordamos el partido con Belgrano y tratamos de valorarlo. Pudimos, claro, ganar ese partido, que lo corrimos de atrás a partir de una jugada desafortunada, pero terriblemente aprovechada por Lezcano. Pero Belgrano lo tuvo arriba dos veces, con dos golazos, y no lo ganó. Nosotros nos repusimos de eso y Alou se jugó con un planteo suicida, un poco obligado por las lesiones, poniendo una carga demencial de fuego en cancha: dos benvenutos, abrigo, susvielles, tapita garcía, y que marque mongo a plata o mierda. No lo dimos vuelta, pero Belgrano puede que se lamente esos siete minutos que le faltaba aguantar para quedar muy cortado arriba. Santa Rosa, en tanto, sobrevive una semana más en la punta, y espera a que se les acabe la racha.

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Pero para eso tenemos que ganar ahora, claro. Y de vuelta se nos complica. Guerra arranca de la mitad de la cancha: se va gambeteando y siempre parece que la va a perder o se va a caer, pero ninguna de las dos cosas pasa. Llega al lugar de nuestro último hombre y al final la pierde, pero el rebote le queda al pie de nuevo y nuestro arquero esta fuera del eje. Así nos la hace caber y tenemos que empezar todo otra vez. Nos quedan 40 minutos, nada más. Y esta vez hay que ganar, se terminó el tiempo de los empates.

Santa Rosa sigue mejor y más potente arriba, haciendo flamear a los defensores de Doblas. Pero ya los conocemos: ellos son buenos y nos pueden liquidar en cualquier contra. Durante un rato el partido está ahí tironeado y dando vueltas en el aire. En una de esas Ariel se la lleva y hace el trabajo paciente de no dejarse tentar con un tiro rifado. La lleva de a poco, corta luego al fondo, pone el freno y sale todo bien. Y entra ahí Coki Susvielles, anticipando como toda la tarde a su marcador, al arquero y a la vida entera. Van 17 del segundo tiempo y nos ponemos otra vez arriba.

Y nos dedicamos a aguantar. Ha entrado antes Javier por Wendy y luego Nacho Díaz por Ariel Abrigo (que, digámoslo, hizo las dos asistencias de los dos primeros goles). El albo recula y quiere cerrar la cortina, dejándole campo a Doblas. Que queda expuesto para la contra, pero con mucha posesión, delanteros picantes, y esas pelotas cruzadas que tiran para usar hasta el último renglón de la cancha. Está complicado. Ahí pasa lo del tiro libre indirecto que obviamente les resolvemos parando la barrera a tres metros, caen algunos otros foules y centros. Por suerte no hubo fantasía en Doblas, un equipo que parece un poco cansado, y al que le está cayendo la ficha que empezar el año tan temprano tal vez no fue tan buena idea. Y reconocemos que la defensa del albo también hizo lo suyo, como gato entre la leña. Santa Rosa la piloteaba así, pero no estaba tranquilo.

La puerta del partido se empieza a cerrar en una jugada que es todo mérito de Coqui: le tiraron un misil al mentón -el pase fue directo de Urigüen- y la paró, la sacó a un costado y le pegó de sobrepique, con el doble mérito de que todo el tiempo lo tuvo a Monsalvo respirándole en la nuca. El latigazo de Coqui pego en el costado de la red, del lado de adentro y lejos del arquero de Doblas. Tres a uno, a los 40 minutos. Partido liquidado y un candidatazo que se despide del Apertura (y otra vez, un sueño que se aleja para la mejor generación del futbol que habrá tenido Doblas en su historia).

Quedó un tranquito más de partido, jugado a media máquina, que nos sirvió para que Nacho Díaz cheteara una pelota y la definiera con clase en la última jugada del partido, y así terminó, cuatro a uno. Y nunca es tarde cuando la dicha es buena: conseguimos ganar un partido afuera del Mateo, lo que no habiamos podido hacer hasta ahora.

Gran alegría y la idea de que sí, este puede ser un gran equipo. Lástima que no dependemos del todo de nosotros mismos, pero las fechas pasan y como sea seguimos estando arriba. Alguna vez, piensa Milton, Belgrano se puede poner nervioso.


Qué nos queda.

La próxima, Santa Rosa recibe a Campos de Acha y Belgrano visita a Guardia del Monte (vamos Cacique!).

La anteúltima fecha, nosotros libre y Belgrano visita a Macacheen.

Y la última, Belgrano es visitante de Penalties y nosotros jugamos en Anguil.

Nosotros tenemos mejor fixture, pero, como sabemos, tambien un partido menos para jugar.  Asi que nuestra unica chance es sacar seis de seis.

Abrazos!

14 abril 2013

Cuando escuchés esta canción te va a alegrar el corazón

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Cuatro y cinco empieza el partido. Treinta minutos después perdemos uno a cero, y Doblas gana, y Papá de Milton dice: en estos minutos que quedan del primer tiempo nos estamos jugando el campeonato.

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Por primera vez volvemos a estar todos en el Mateo. Mientras abuelo de Milton estuvo en terapia intensiva y Milton lo cuidaba pasaron varias cosas: sacamos un empatecito lindo en Macachín, que pudo haber sido triunfo con un mano a mano que Sandoval tuvo (pero bien, muy bien Sandoval, eh) y que en una jugada chota nos dejó con Wendy afuera por dos fechas. Luego vinimos acá y le ganamos en el Mateo a Penales en lindo partido, con goles de Abrigo y Sandoval, triunfo que nos puso en órbita para mantenernos en primera fila. Y la semana pasada fuimos a Villa Elisa, en un partido chivo, denso, áspero y feroz, que pudimos ganar pero pudimos perder, así que no estuvo tan mal empatar. Media inglesa, triunfo de local y empate de visitante. Con buen pie en el piberío (Abraham jugando cada vez mejor( y algunas cosas de la guardia vieja que remarcar, sobre todo -nos ponemos de pie- y aunque no se nota mucho Pablo Alanís y Mario Ibanbargoitía, y en el medio de esas generaciones, el buen nivel físico y de enchufe de Ariel Abrigo.

Eso es como llegamos hasta acá. En otro sentido, pensemos como llegan los otros. Llegaban de una mal arranque en el campeonato, de una goleada que le metieron a Campos, y de un 2012 en el que nos habían ganado todo lo que nos jugaron.

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Entonces, les decía: por primera vez todos en el Mateo. Tío Pumba tienen un buzo que dice "90 ANOS DE GLORIA" y Papá de Milton le hace notar que no se le ve mucho la ceja de la eñe. Tío Pumba le dice que lo va a arreglar a eso. Entramos al estadio con abuelo de Milton, que en la alfombra roja del Mateo saluda y es saludado por celebridades como Marcelo Costantino, Panza Susvielles, Gustavo Arballo, Leandro Bernardelli, Gaby Sayago, Condorito Villegas y otras reconocidas figuras del albo. Los clásicos siempre convocan gente. Milton cuenta con las aletas y anota: 319 hinchas de Santa Rosa, 129 hinchas de All Boys. Esto es, siempre, un gran espectáculo.

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Algo es claro: algo le pasa a All Boys. Hay decisiones erróneas (Saffeni jugando en cualquier lado) pero no es táctico, ni es físico. Es mental. No tienen muchas ganas de jugar. Y Santa Rosa sí, así que se nota. En el lindo quilombo que genera el viento (pelota muy viva, cuesta bajarla, cuesta subirla) Santa Rosa sale siempre verticalizando y avanza. All Boys va un segundo tarde y su arco es cascoteado (en sentido metafórico) y petardeado (esto último en sentido literal).

Pero el destino, ciego a las culpas, es despiadado con las mínimas distracciones. Fabricio y Mario I. suben a cabecear en un tiro libre y no dejamos alguien de más que cubra por las dudas. Así que cuando la pelota vuelve quedamos mano a mano. Jeremías Lucero la lleva bien y cuando lo rodean se la suelta a Baldissoni, que conoce bien ese arco y nos las hace caber. Hay culo pero virtud porque lo hicieron en un flash. Y un duro golpe para nosotros, que nos quedamos mirándonos chupando un palo y empezamos viendo el partido desde abajo cuando lo teníamos controlado.

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Ese es el momento central, que angustiaba a Papá de Milton. Pensaba: All Boys ahora envalentonado va a aguantar esto, capaz que nos mete otro. Y si nosotros no los damos vuelta ahora, en el segundo tiempo va a ser muy difícil porque ya se van a acomodar. Empieza a pasar eso y All Boys descubre de pronto que había vida adelante de la mitad de la cancha, y estamos en problemas.

Pero hay una jugada rara, mezcla de rebotes y astucia, que comanda Abraham, que cortina Abrigo, que confunde a Schab, que termina con una jugada que tal vez haya sido penal pero en cualquier caso fue ley de ventaja porque le quedó a Chavito Sáez Dupó que acompañaba para meter. Todo de una jugada frontal en la que All Boys no arrancó mal parado y en la que nunca la pelota se abrió para el costado. Y ahora el que se quiere matar es All Boys, que quería llegar a la orilla del entretiempo arriba.

El empate hasta ahí es justo y un poco avaro para nosotros, que habíamos hecho más en el primer tiempo, pero zafamos de una mala. No todo el mundo tiene la suerte de volver de un error propio.

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En el segundo tiempo Santa Rosa cambia el aire y no hace pie. Empieza a sufrir un poco con pelotas aéreas, pero Urigüen queda bien parado cuando le llegan los tiros y los zagueros nuestros no dejan huecos regionales. El partido está tenso y fluye.

Es posible explicar entonces lo que pasa con jugadas, pero también con actitudes: la paciencia para armar jugadas por el piso, el no apuro para tirar un centro revoleado a la nada. Hay una triangulación que sale mordida, All Boys presiona la jugada hacia afuera y nos bloquea el acceso al área, y cuando parece que todo se va a diluir sale un pase para Wendy que pica al vacío, se encorva y la suelta en diagonal al palo de afuera, pero del lado de adentro del arco. Tío Pumba y Papá de Milton abrazan a Milton y todos le golpeamos el pecho a Abuelo de Milton.

Santa Rosa quedó en control del partido, pero de vuelta, un pequeño detalle nos complica la vida. Doble amarilla para Ángel González justo cuando Tapita García estaba en la línea para reemplazarlo y ponerle presión a All Boys. Entonces sin tapita, y sin Ángel, All Boys queda libre para meter cambios ofensivos y llenarnos de gente el medio y el área.

Lo hace y funciona a medias. Porque Santa Rosa corta las líneas de pases, no deja flancos para tiros fáciles, ensucia lo que All Boys limpia, no hace fules bobos. Partido muy bien jugado y sin flaquezas del albo. Tío Pumba, que es miedoso, dice: la aspiración mía es que lleguemos así hasta los 40 cosa que les alcance ponele para empatarnos, pero que no nos lo den vuelta.

Pero antes de eso pasa algo que podría haber cambiado el rumbo del partido: pelota franca para Tapita García que obliga a Roo, arquero de All Boys, a salir afuera del área y rechazarla. Todo el mundo pide mano, que hubiera sido expulsión. Pero Milton pudo ver que Roo saltó y la sacó con el pecho: una muy talentosa, y creativa, y culona, forma de resolver un problema extremo.

Abrigo, que se corrió todo en el primer tiempo, había salido. Su lugar en el desborde, secuestro y aguante de pelotas lo tomó Wendy, genial y afiladísimo, lo que nos sirvió para ganar aire y también para ganarle minutos a ese final que se estaba haciendo cada vez más largo. Lo sufrimos más de lo que debimos, porque lo ceirto es que no hubo ninguna revolcada extrema, ni nada demasiado acosante, más allá de algún tiroteo.

Después de dar mil minutos, al final, Caty Gomez lo terminó y levantamos los brazos al cielo, orando y bendiciendo al señor. Hemos ganado un partido chivísimo. Porque además nos hubiera mandado el ánimo al piso no ganarlo. Porque hemos sido beneficiado por resultados que nos dejan en la punta, y con alguna ventaja, en un torneo cortísimo (esto es apertura, en cuatro fechas se termina). Santa Rosa vuelve a vivir, está en pie, All Boys se retira con el pantalón lleno de preguntas, ya borrado de esto. Nos vemos en el clausura.

Todos saltamos e ingresamos al estadio, vemos la tribuna Montigni y por primera vez hay ahí en el aire algo de las campañas del ascenso 2009 y del oficial 2010: ímpetu, mística y convicción.

Sufrió, pero salió.

Abrazos.

MILTON, EL CETACEO ALBO DEL PENI

17 marzo 2013

Opus 1: El último domingo del verano.



Despues de mucho tiempo otra vez volvemos al Mateo. Abuelo de Milton se sorprende por los carteles de Movistar que ahora vuelven a darle cerramiento a nuestra cancha. Nos perdemos la salida al campo porque llegamos tarde por un problema técnico en el posnet de la estación de servicio que le rechazaba la tarjeta a Papá de Milton y tuvimos que ir corriendo ida y vuelta hasta el cajero de La Anónima: Milton hizo todo eso corriendo y quedó agitado y transpirando como si hubiera hecho un test de cuper. En esta ocasión no nos acompaña Tío Pumba porque se quedó instalando la caja automática importada al Torino Azul y eso le está llevando un tiempo.

Pero al fin, entonces, aparece otra vez ante nuestros ojos el Mateo Calderón (hace dos mil treinta días ya que volvimos ahí) y una nueva aventura comienza.

Vemos un equipo parado con el Chino Alanís de dos: su figura mítica se impone desde el fondo reventándola cada tanto (en una de esas la sacó al corner con el taco cuando Urigüen estaba desparramado y el delantero de Guardia tiraba al medio( y hay como una indecisión, una inseguridad en el fondo. Los delanteros de Guardia son muy rompebolas al apretar y todas las pelotas salen sucias. El primer tiempo lo vemos nublado y el partido se ve muy empiojado. La familia Benvenuto sigue cocinando fideos y no tocan mucho la pelota mientras Abrigo queda muy estirado al costado.

Todo medio feo, semipedorro. Y eso que Guardia no es gran cosa. Pero tampoco parecen serlo Sarmiento y Winifreda, que respectivamente están cagando a baile a All Boys y Belgrano en esos momentos. El campeonato parece raro, aunque creemos que después será más normal. El punto es de qué lado vamos a estar nosotros cuando eso pase: del lado de los grandes o del lado de las bacterias.

Son las cinco y nueve de la tarde, y van seis minutos del segundo tiempo, cuando pasa la jugada que rompe el partido. Casi todo mérito de Federico Alzamendi, que se proyecta fuera de libreto, la abre para Ariel Abrigo que la deja pasar y se la devuelve al medio, la cruza en diagonal con efecto para que le pique corto a Javier Benvenuto que entra por derecha y le pega un smash cruzado, bajito, letal. Es el primer gol oficial del año y una jugada barcelonesca que destella e ilumina un partido chotón.

Con el gol adentro el segundo tiempo terminó siendo bastante lindo. Un ratito después Javier Benvenuto iba a tener también otra, casi más fácil, que tiró al lado del palo. El nueve de Guardia desperdició dos goles super metibles que hubieran cambiado el humor y para Milton hubieran cerrado el partido en un empate. Pero en general Santa Rosa jugó mejor, e iba más para adelante que para atrás. Lo pasó mal y en un momento estuvimos asfixiados con una volea que Uriguen sacó aparatosamente. Wendy Benvenuto tuvo un mano a mano abierto y se apuró a definir, echándola afuera. En un partido poroso, era palo y palo y no dejaba de ser ameno y entretenido.

Tuvimos un poco de suerte por esos goles que bien podrian habernos hecho (y son cosas que tal vez otros equipos no perdonan). Pero Santa Rosa jugó a algo y mereció ganar. Al final, ya casi en tiempo cumplido, otra pelota que le abren a Abrigo a la izquierda y que Ariel (de gran partido, y participación decisiva en la mayoría de las jugadas de peligro) hace volver redonda al medio le da a Wendy la revancha de lo que se había comido y esta vez la mete. Así salió el dos a cero.

Nos vamos, al final, re contentos. No habíamos tenido muy buenos resultados en los partidos de preparación y nos había costado armar juego. Algo de eso hicimos en el segundo tiempo. Hubo chances, hubo articulaciones, algo parecido a un equipo. Además, casi parece un chiste, pero quedamos punteros y estamos tres puntos arriba de All Boys y de Belgrano. Mirá si nos dura esto.

Pero bueno, el camino del samurai es largo y sinuoso. El domingo que viene ya será otoño y cuando esto termine será invierno. La próxima estación es esperanza.

Abrazos,

Milton

/// Asistencia contabilizada al partido: 82 hinchas de Guardia del Monte y 126 hinchas de Santa Rosa.

20 febrero 2013

A 30 años de la gloria

Por Vicente O. Gradilone ( vicentegradilone@gmail.com)

El 20 de febrero de 1983, se escribía la página más gloriosa para el fútbol de La Pampa. En la lejana y sureña ciudad de Río Gallegos, Atlético Santa Rosa lograba la hazaña de convertirse en el primer equipo de la Pampa en clasificar a un Nacional de fútbol. Algo por lo que bregó durante más de una década infructuosamente el club All Boys.
 
Antes, el conjunto dirigido por Jorge Sanchez, dejó en el camino en memorable final a Alianza de Cutral Có en Plaza Huincul, y en el inicio del sueño a la postre hecho realidad a Racing de Eduardo Castex, el de Tavella  que se conformaba de profesionales comandados por Telch y Tojo, con Daniel Petrucci y Alberto Mansilla entre ellos -que luego vistieron la camiseta Alba en el Nacional radicándose entre nosotros- Atlético Cipolletti y Alicurá de Bariloche.

Integraban el plantel entre otros capitaneados por José Luis Chiquito Rodríguez, Pérez en la valla compartiéndola con Argañaraz, Castillo, Pissaco Chiquito y Parissi; Beto Calvo (el gran estratega), elChueco Ramirez, Servio y alternando quien ya no está entre nosotros Mario Alberto Montigni, con Rubén CallejeroErro. Adelante, Alberto Munguía, Mario Castillo y Nicogol Nicolier, un tridente al que se le agregaban aportando su particular estilo Chachi García y el Bocha Suhurt. Mis disculpas si omito nombrar algún jugador. 

El médico del plantel era el doctor Roberto Vigorito, y el utilero Simón Villegas, como actualmente. Presidía la institución, entonces con sede en Hipólito Irigoyen al 260, el ingeniero Héctor Oyhagaray quien debió soportar le poden su bigote en los festejos vividos esa noche en la planta alta de la confitería del A.C.A. en la Ría, hoy zona residencial de la capital santacruceña.

El regreso fue en avión a Bahía Blanca el lunes al mediodía y del aeropuerto Comandante Espora en micro al Mateo Calderón, arribándose a la noche. A la vera de la ruta 35 desde el Bajo Giuliani mostraba las banquinas con aficionados saludando el paso de la delegación hacia el Estadio, donde todo Santa Rosa -sin distinción de clubes- estaban viviendo eufóricos el acontecimiento, dando una bienvenida en familia inolvidable al “equipo del pueblo” como se lo denominaba.

El partido en Río Gallegos fue grabado por Canal 3 con relatos de Eugenio Cosci  y Stachiotti de cameraman. PorLU33 en directo la dupla Juan Carlos Carassay - Julio Heredia y en campo de juego y vestuarios quién esto escribe. Por los diarios estuvieron La Arena con Esquisatti y Alberto Callaqueo y La Reforma (a quién  yo les cubría de visitante).

Luego llegó el Nacional 83 con los épicos partidos: Rosario Central en el debut con un Mateo atiborrado de gente, San Lorenzo en el Amalfitani haciendo de anfitrión en su vuelta al fútbol grande y Juventud Antoniana de Salta; pero eso es harina de otro costal.

En los desquites se invirtieron las localías y en nuestro medio, Francisco Lamolina “nos metió la mano en el bolsillo” haciendo jugar tiempo adicional hasta que el Ciclón pudo imponerse 3 a 2 en una noche inolvidable con el estadio a full donde no cabía un alfiler.


Evoco este hito como ferviente simpatizante Albo, a 30 años de ésa épica jornada, que viviera -además de periodista deportivo- junto a un puñado de  jugadores, dirigentes y simpatizantes algunos de los cuales ya no están entre nosotros, los que seguramente conmemorarán este acontecimiento en la mesa del Señor y que marcaron un antes y un después en la vida de mi querido Atlético.

Nuestra Institución en junio venidero cumplirá 90 años de vida al servicio de la comunidad. Sin duda alguna lo festejaremos con el Club recuperado de la pesadilla vivida, cuando unos pillos lo saquearon para beneficio propio de la mano de la impunidad, arribando luego el Fondo Fiduciario. Gracias a Dios, estamos a horas/días que éstos entreguen todo culminada la feria judicial, para dejar a Atlético Santa Rosa en manos de sus legítimos dueños, sus asociados al día con la Tesorería.

15 febrero 2013

En el día de los enamorados


La naranja mecánica en acción. Mucha movilidad y pressing.


Hola a todos, como les va. Antes que nada Milton felicita al equipo infantil de Fabri por el logro obtenido en Córdoba y los invita a seguir por la senda del triunfo y el trabajo duro que forjará a nuestra primera división del 2020 al 2025.

Calor extremo en el Predio "Cococho Rodríguez" o como se llame la cancha esa para una nueva edición de la temporada de superclásicos de entrenamiento a la que fuimos con Tío Pumba en un Fiat Europa que le prestó el mecánico mientras le rectifican el motor del Torino azul.

En este caso lo que era el rival fue Belgrano que jugó con un turquesa dudoso.

Nosotros en naranja menos Mono Michelena. Línea de tres con Epinal, Domínguez, Ibarbangoitía; medio con Pablo Nicollier, Sáez Dupó, Angel González y Alan García; adelamte Lucas Cargía; Walter Nicollier y Ariel Abrigo. Luego ingresaron el highlander Miguel Giuliani, Leandro Daniele y Pablito Alanís. Como ven, muchos regresos de la gente del club.

Man of the Match: Ariel Abrigo, que hizo los dos goles nuestros.

El otro arco quedaba muy lejos así que no vimos muy bien lo que pasaba.

Gran labor del árbitro, que pasó desapercibido.

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Ahora a lo importante: en el verano del 83 (con Nicollier Padre y Montigni Padre) ganamos el Regional que nos clasificó para el Nacional de AFA, cumbre inigualada en la Liga Cultural. 

En el 93 salimos campeones de la Liga (¡jugaba Miguel Giuliani!). 

Y otra vez en el 2003 nos consagramos campeones de la Cultural en General San Martín (jugaban en ese equipo Pablo Nicollier, Pablo Alanís y tal vez Sáez Dupó, es posible que Giuliani haya jugado algún partido en la primera rueda). 

O sea, este año termina en TRES y tenemos que mantener coherencia y continuidad. Además, si todo lo que recordamos es verdad, Giuliani será como Poroto Cubero en la AFA, jugador que se consagra campeón en tres décadas distintas.

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Año largo, complicado. Hay que arrancar de a poco y estar bien para los momentos clave. Cuando haga frío y tengamos que entrenar con camiseta de frisa y calzoncillos largos.

Abrazos para todos.

10 septiembre 2012

"dónde estamos jugando"

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Bien, un Mateo Calderón más bien apagado en una tarde gris es el comienzo oficial del sexto DT albo que cubre este blog (antes pasaron: Barretto, Petrucci, Casullo, Mansilla, Villegas) y el momento para que juguemos algunos partidos sin presión y con la idea de dar minutos a pibes. Ese es el plan, escribe Milton en su libreta, y dice "éxito asegurado".

El plan funciona a la perfección porque cruzamos la mitad de la cancha y hacemos gol: Montigni, Tachuela, red, uno a cero. Che, tendríamos que haberlo gritado un poco más. A veces gritando uno se entusiasma y entiende que ESTAN JUGANDO EN LA PRIMERA DE SANTA ROSA y no en el Torneo de Fútbol de Profesionales.

Con todo respeto.

Y capaz gritando no nos dormíamos todos todos en el empate, que incluye un centro anunciado en zona muy marcable, pelota que baja al área y Ezequiel Roque que termina empujándola con nadie demasiado cerca. Había pasado poco y en 6, 7 , 8 minutos estábamos uno a uno.

Ahora, el primer tiempo: desconectados, aparentemente, Tachuela García y Martín Montigni. Pero en verdad la culpa no es de ellos sino de la forma en que queremos pensar los pases. Jugar "por abajo" no significa "dársela al compañero al pie". Porque si hacemos eso se la damos, seguro, a un compañero que está de espaldas y marcado, sin sorpresa. También esto es culpa de los que en lugar de picar al vacío se meten en el embudo de las marcas. En fin, el que entienda que jugar al piso no es jugar al pie sale campeón de la Cultural veinte años seguidos.

Doblas, sin Corcuera, es un equipo menos sólido. Pero Wagner hizo algo para nutrir juego y con eso se las arregló. Al puto final del primer tiempo les sale una de flipper adentro del área que termina con Ardohain apareciendo en un mano a mano que deja a Urigüen vendido y nos da un dolor de panza. Nos vamos al entretiempo con el partido dado vuelta.

En el entretiempo, Tío Pumba busca el celular de Montigni y le escribe: "Pegale de lejos que el arquero de ellos no salta". El concepto es también ese: de vez en cuando, pegarle al arco.

Empezamos a remar y lo que se puede hacer se intenta. Pippia se mueve, baja a veces mucho, quedamos sin referencia arriba. Los enganches se desenganchan y quedan sueltos. La pelota va y viene. Lo tiene Doblas al principio en un mano a mano. Después otra va al palo. Lo tenemos nosotros en una que hace clank en el travesaño y pica afuera, en una jugada rara pero intensa. El arquero de ellos -lo dijimos- no salta. Podríamos empatar, tenemos córners, pero Etcheverry es zorro y despeja.

A medida que el partido avanza empezamos a quedar bastante comprometidos atrás y se meten en los huecos que hay entre el central y los laterales, que estaban parados muy abiertos. Así vinieron varias y al final del todo la del gol tres, otra vez Ardohain, cerrandonos bien cerrado el partido.

Así fue: el partido se perdió, porque jugamos poco, no tan mal pero sí poco, y ellos jugaron más, no tan bien pero más.

Nada que no se pueda arreglar o que nos vaya a hacer que se nos caigan los anillos. Hay mucho margen de mejora, claro.

Pero eso sí, queremos hacer un comunicado general: seremos pocos en la tribuna, será una copa menor, estaremos jugando contra equipos chicos, pero NO SE OLVIDEN NUNCA QUE ESTAN JUGANDO EN LA PRIMERA DE SANTA ROSA.

Muchos moriríamos por eso.

Abrazos!